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El “sí, cariño” que realmente importa

Vayeira 5784 in Spanish

by Rabbi Dov Linzer (Posted on November 2, 2023)
Topics: Sefer Breishit, Spanish, Torah, Vayeira

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

Publicado el 22 de octubre de 2021

Las palabras más importantes para un marido en su matrimonio, dice la broma, no son “te quiero”, sino “sí, cariño.”

Sea para el esposo o para la esposa, hay dos tipos de “sí, cariño.” Hay un “sí, cariño” superficial  y un “sí, cariño” más profundo. La diferencia entre estas dos respuestas emerge de comparar dos versículos, uno de nuestra perashá, y otro de la perashá pasada.

En la perashá  de esta semana, Vaierá, Sara actúa para proteger a Isaac de Ismael. “Y Dios le dijo a Abraham, `Todo lo que Sara te dice, escucha su voz – shemá bi kolá – porque es a través de Isaac que tu descendencia será contada” (Gén. 21:12).  Dios le está diciendo a Abraham: la nación de Israel descenderá de Isaac, y es a través de él que Mi promesa será cumplida. Su identificación como su heredero es de una importancia suprema. Escucha la voz de Sara.

La saga de Hagar e Ismael empieza ya en la perashá Lej lejá de la semana pasada. Sara, llamada entonces Sarai, dice a Abraham – entonces Abram – que ella es infértil y que él debería tomar su sirvienta como concubina y tener hijos con ella. ¿Cuál fue la respuesta de Abraham? Hizo lo que ella dijo: “Y Abraham escuchó la voz de Sara – li-kol Sarai” (Gén. 16:2).

Estos dos versículos del pivotal acto de escuchar la voz de Sara difiere en una sola letra, pero clave. En el versículo anterior, Abraham escucha li-kol Sarai, la voz de Sarai, con una letra lámed que precede la palabra kol, voz. Esto está en pleno contraste con el mandamiento de Dios a Abraham en la perashá de esta semana, donde dice a Abraham que escuche bi-kol Sara — a, o, dentro de, la voz de Sara — con un letra bet como primera letra, y no una lámed.

¿Cuál es la diferencia entre li-kol y bi-kol?

Mientras que generalmente en el Tanáj no hay una diferencia significativa entre las dos, en este caso, creo que hay una diferencia profunda.

Escuchar la voz — “li-kol” — significa obedecer. Abraham obedece lo que Sara dijo. Esto es el “sí cariño” superficial. Es el “sí cariño” de la broma.

Escuchar bi-kol es diferente. La bet significa ir hacia el interior de algo. No es solo escuchar sin más la voz de la persona, sino adentrarse o pasar al interior de la voz de la persona. Es escuchar cuidadosamente y entender lo que la persona está diciendo realmente a un nivel profundo.

Sara dirige a Abraham a que tenga relaciones con Hagar, quien llegará a tener un hijo con ella. ¿Cuál fue la respuesta de Abraham? Le sigue y obedece. “¿Toma a tu sirviente? Sí, cariño. ¡Qué idea más maravillosa!”

Pero, ¿qué respuesta buscaba realmente Sara? La respuesta que dió Abraham es escuchar li, escuchar el significado superficial de su voz. Es seguir sus instrucciones  y nada más.

En ese momento, ¿buscaba Sara obediencia? ¿O quería que Abraham empatizase con ella, que escuchase activamente su dolor? Hubiese sido completamente diferente si Abraham empezase no por obedecer, sino con escuchar bi-koláh, escuchar la angustia que había subyacente a sus palabras: “Sara, no puedo ni imaginarme como te debes sentir ahora. Sé cuánto deseas tener hijos y además tenerlos conmigo. ¿Cómo podría tener relaciones con cualquier otra mujer?” Sea lo que sea que hubiese decidido finalmente, Sara sería consciente de que era amada y que Abraham sentía su dolor.

Abraham más adelante destierra a Hagar e Ismael. Es un acto que puede ser visto como moralmente lleno de tensión y que tendrá consecuencias muy dañinas. Aquí de nuevo él escucha a Sara li-kol — el sentido superficial de sus palabras. Pero Dios le había dicho que escuchase bi-kol, su significado más profundo. Como el versículo explica: “Todo lo que Sara te diga a tí escúchalo bi-koláh.”¿Por qué? “Porque en Isaac tu progenie será cumplida.” Escucha, le dice Dios a Abraham, primero y sobre todo a lo que Sara dice a un nivel profundo. Ella está intentando porteger a Isaac y el futuro del pueblo judío. Es esa preocupación a la que debes prestar atención. Cómo actuar para conseguirlo es otra cuestión diferente.

En aquel momento, quizás Abraham debería haber escuchado li-koláh, no tendría que haber obedecido lo que le pedía al pie de la letra. Sino que de una forma u otra, debía haber escuchado bi-koláh.

En el matrimonio, tendemos a operar al nivel de li-kol. Un esposo puede que diga, “¡Nunca sacas la basura! ¡Nunca friegas los platos!” En respuesta, el otro esposo es probable que pase al modo a la defensiva, y que discuta acerca de lo que se dijo a nivel superficial: “¡De qué estás hablando! ¡Si lo hice ayer! ¡Estás equivocada!” Y la situación solo puede empeorar después de estas palabras.

Lo que se necesita en ese momento es que se concentre en lo que realmente se está queriendo decir. Tenemos que implicarnos con la escucha bi-kol, porque lo que realmente se está diciendo por debajo de la apariencia superficial de las palabras es algo totalmente diferente. Podría ser: “Siento que no se me valora. Me siento invisible. Mis preocupaciones no preocupan a nadie. Me siento solo. Necesito un abrazo.”

Si en ese momento el esposo o esposa son capaces de reconocerlo y bucear en la voz que no reside en la superficie, el intercambio sería capaz de evitar la lucha, el enfado y el rígido atrincheramiento de la propia posición, sino empatía, cercanía y quizás un cambio real.

Eso hubiese sido un “sí, cariño” que realmente importa.

Shabat Shalom