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Bondad y fe

Vayechi 5784—Spanish

by Rabbi Ezra Seligsohn (Posted on December 27, 2023)
Topics: Sefer Breishit, Spanish, Torah, Vayechi

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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Cuando pensamos en los tipos de bondad que hay en nuestro mundo, podemos  señalar pequeñas cosas: sujetar la puerta para otra persona, dar unas monedas para tzedaká, mantener contacto visual y dar unas “gracias sinceras”. O quizás lo que nos imaginamos son tareas que requieren más esfuerzo: llevar comidas a alguien confinado en su casa, visitar a un vecino enfermo hospitalizado, recaudar dinero para una causa importante. Quizás, lleguemos al que es descrito como el acto último de bondad – el entierro. Cubrir las necesidades de los que se han ido, ayudar acompañándolos hasta su lugar de descanso final: tareas descritas en nuestra tradición como jésed shel emetuna bondad verdadera.

Esta frase jésed shel emet es de hecho extraída de nuestra perashá de esta semana, Vaiejí, cuando Jacob pide a Yosef que no le entierre en Egipto, sino que lo retorne a Éretz Canaán donde descansará al lado de sus antepasados. Combina estas dos palabras, jésed y emet (Génesis 47):

(כט)וַיִּקְרְבוּ יְמֵי⁠ יִשְׂרָאֵל לָמוּת וַיִּקְרָא לִבְנוֹ לְיוֹסֵף וַיֹּאמֶר לוֹ אִם⁠ נָא מָצָאתִי חֵן בְּעֵינֶיךָ שִׂים⁠ נָא יָדְךָ תַּחַת יְרֵכִי וְעָשִׂיתָ עִמָּדִי חֶסֶד וֶאֱמֶת אַל⁠ נָא תִקְבְּרֵנִי בְּמִצְרָיִם.

(ל) וְשָׁכַבְתִּי עִם⁠ אֲבֹתַי וּנְשָׂאתַנִי מִמִּצְרַיִם וּקְבַרְתַּנִי בִּקְבֻרָתָם וַיֹּאמַר אָנֹכִי אֶעֱשֶׂה כִדְבָרֶךָ.

Se acercaron los días de la muerte de Israel, y él llamó a su hijo Yosef y le dijo a él: “Si por favor he encontrado favor a tus ojos, por favor coloca tu mano bajo mi pierna y haz conmigo bondad verdadera. Por favor no me entierres en Egipto. Cuando descanse con mis padres llévame de Egipto y entiérrame en mi propia tumba”. Y él dijo: “Yo haré según tus palabras.”

El comentarista medieval Rashí se fija en el lenguaje y explica:

חסד שעושין עם המתים הוא חסד של אמת, שאינו מצפה לתשלום גמול.

La bondad hecha a un fallecido es bondad verdadera, ya que no se puede esperar nada a cambio.

En un principio, la explicación de Rashí ofrece un punto de vista inspirador sobre la gran bondad del entierro, de preocuparse por el fallecido. Como una verdadera comunidad, cuidamos de nuestras familias, comunidades, y todo Israel en los funerales, entierros, y shívas – y esto es verdaderamente hermoso, y una acto unidireccional. No hay expectativa de recibir nada a cambio.

Y aún así, los comentarios de Rashí implican un entendimiento desolador y utilitario de la mayoría de las bondades – yo rasco tu espalda y tu me la rascas a mi. Si yo soy amable contigo hoy, quizás tú me devuelvas el favor mañana. Jacob consciente de que así funciona el mundo, refuerza su petición con el sencillo lenguaje de – una bondad verdadera, una que trasciende la posibilidad de reembolso, una bondad que rompe los típicos patrones de dar y recibir.

Rav Shmuel David Luzatto, (sabio italiano del s. XIX conocido como שד״ל – Shadal) ofrece una posibilidad alternativa, una que nos permite ver los actos de bondad en general, como altruistas. Dice:

חסד ואמת – מעשה של אהבה ושל אמונה, והאמונה היא שתשמור לי חסדך גם אחרי מותי.

La bondad y la verdad: Un acto de amor y fe. Y la fe es lo que debería mantener la bondad para mí, incluso después de que fallezca.

Shadal sugiere que la “verdad” en este caso no es una descripción cualitativa de la bondad, sino que una forma de reconocer cuánta fe es requerida cuando Jacob le pide a Yosef. Esta fe es necesaria, ya que Jacob, por supuesto, nunca sabrá si su petición fue cumplida. Emet en este caso implica un tipo de integridad, de compromiso, de cumplimiento de lo que se promete.

Esta idea resuena con la valentía necesaria para cada acto de bondad. Cada vez que hacemos el bien a alguien y permitimos recibir el bien de otros es un profundo acto de compromiso y fe, de confianza (más que de ¡verdad!).

Y aún así, la verdad es que, esta no es la primera vez que Jacob usa esta misma frase. Antes en la perashá Vaishlaj, en las horas antes de encontrarse con su hermano Esau, Jacob ofrece la siguiente oración (Génesis 32): קָטֹנְתִּי מִכֹּל הַחֲסָדִים וּמִכָּל הָאֱמֶת אֲשֶׁר עָשִׂיתָ אֶת⁠ עַבְדֶּךָ…

Soy demasiado pequeño para toda esta misericordia y toda la verdad confianza que hiciste por tu siervo.

Jacob reconoce que todo el bien que ha recibido de Dios era en esencia un acto de confianza. Un fidedigno cumplimiento de los compromisos iniciales de Dios para Jacob – que es digno de cumplir con sus responsabilidades y recibir las bendiciones de sus antepasados. Y cuando Jacob pide a Yosef que lo trate con la confianza que depositó en él – le está pidiendo a Yosef que sea como Dios, que actúe con integridad y compromiso después de fallecer.

Las palabras concretas que escogió Jacob nos recuerdan que los actos de cuidar de los demás y ser bondadoso, tanto con los muertos como con los vivos, es un comportamiento audaz y divino. Que requiere fe y confianza tanto por parte del que da, como del que recibe: los pilares de una relación honesta.

En estos días oscuros, cuando estamos rodeados de la muerte y la destrucción de tantos seres queridos, vecinos de amigos, amigos de vecinos y de habitantes de nuestra tierra santa, debemos adentrarnos profundamente en nuestra tradición y en nuestros corazones para descubrir y llevar a cabo la divina fe entre unos y otros.