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¿Qué celebramos en Janucá?

Vayishlach 5764 in Spanish

by Rabbi Ysoscher Katz (Posted on December 5, 2023)
Topics: Chanuka, Moadim/Holidays, Spanish, Vayeishev

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https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Hanukkah_%D7%97%D7%92_%D7%97%D7%A0%D7%95%D7%9B%D7%94.jpg

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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Hay una conocida contradicción entre la liturgia y el Talmud respecto a lo que celebramos en Janucá. Durante la festividad se inserta en nuestra oraciones el poema al hanisím. Este poema conmemora la victoria militar de los macabeos contra los griegos. El lenguaje evocador del poema describe como contra toda lógica los mal armados macabeos derrotaron al más que preparado ejército griego y como consecuencia los Rabinos constituyeron la festividad durante ocho días para celebrar la victoria.

El Talmud, sin embargo, ofrece una razón muy diferente para la celebración. Describe el desarrollo de la festividad de la siguiente manera:

¿Cuál es la razón de Janucá? … Porque cuando los griegos entraron en el Templo, impurificaron todo el aceite que contenía. Cuando la dinastía hasmonea los venció, buscaron y encontraron solo una vasija de aceite con el sello del Sumo Sacerdote. Contenía suficiente aceite para encender la lámpara del Templo un día y aún así hubo un milagro y el aceite duró ocho días. (Talmud Bavlí, Shabat 21b)

Según los Rabinos, Janucá celebra el milagro divino que ocurrió con el aceite.

En las más de cuatro páginas de discusión talmúdica sobre Janucá no hay mención alguna de la victoria militar de la festividad. Sí se leyese sólo el Talmud, sin prestar atención a la liturgia, nunca hubiesemos podido saber que Janucá también conmemora la recuperación de la soberanía judía. La ausencia es tan evidente que te deja con la impresión de que Jazal deliberadamente suprimió toda mención del componente militar de la festividad.

Nuestra liturgia precede al Talmud. La liturgia fue compuesta más temprano en nuestra historia (los historiadores no tienen una fecha exacta de cuanto el poema al hanisím fue compuesto) mientras que el Talmud de Babilonia fue redactado aproximadamente en el año 499 de la EC. La liturgia fue compuesta cuando los judíos todavía disfrutaban de su soberania. El Talmud, sin embargo, fue primariamente compilado después de la destrucción del Templo, cuando los judíos vivían bajo el yugo de un gobierno extranjero.

Claramente los sabios que autorizaron tanto los textos de la liturgia como del Talmud creían que ambas cosas sucedieron, tanto que los enemigos fueron derrotados, como que el aceite duró milagrosamente ocho días. A pesar de eso, la prudencia dictaba que se enfatizasen los diferentes aspectos del milagro en tiempos diferentes.

Ya que la liturgia fue compuesta en la era en que los judíos aún tenían poder político, tenía todo el sentido que se celebrase la proeza militar. En el momento de la redacción del Talmud, sin embargo, ya no tenían control sobre su destino. Eran gobernados por un gobierno estranjero opresor. Resaltar la victoria militar podría haber sido fatal en ese momento histórico. El poder romano podría haber interpretado la celebración de antiguas glorias como un sutil intento de subversión y rebelión. Como respuesta, Jazal decidió cambiar el enfoque de la festividad de la victoria militar, al milagro del aceite.

El énfasis en un milagro diferente tiene implicaciones significativas en la naturaleza de la festividad. La victoria militar es primariamente una celebración política. El milagro del aceite, por otro lado, no tiene la implicación de aspiraciones políticas.

Ese cambio también resultó en una transformación sociológica significativa; transformó Janucá en una festividad inclusiva e igualitaria. Las victorias militares celebran guerreros, que históricamente fueron varones. De hecho, este fenómeno cultural como consecuencia, ha sido codificado en la ley judía. La halajá explícitamente prohíbe que las mujeres vayan a la batalla. En los estadíos primitivos de la festividad, cuando la tradición enfatizaba la guerra, la festividad trataba primariamente sobre de los guerreros masculinos y principalmente era celebrada por varones. La guerra era específicamente masculina, ¡la observancia religiosa no!

Para Jazal, el milagro del aceite simboliza la proeza religiosa de los judíos en aquel tiempo. Desde su perspectiva, el hecho de que las leyes de la naturaleza fuesen suspendidas durante esos ocho días era prueba suficiente de que vivían vidas justas y religiosamente correctas. Vivir con moralidad es neutro respecto al sexo de las personas. Varones y mujeres somos igualmente capaces de crear una sociedad justa, haciendo que seamos merecedores de un mundo que trasciende las limitaciones naturales. Este cambio en cómo entender el significado de Janucá transformó la naturaleza de la festividad; se convirtió en igualitaria e incluyente.

Esta transición está insinuada en el Talmud. Concluyendo un largo debate que, aunque no explícitamente, trata claramente acerca de la cuestión de si la festividad celebra la guerra o el milagro del aceite, el Talmud declara enfáticamente: השתא דאמרת הדלקה עושה מצוה, אשה וודאי מדליקה שאף הן היו באותו הנס; ahora que hemos concluido que la miztvá es el encendido (es decir, que estamos celebrando la victoria religiosa) ciertamente las mujeres deben encender también, ya que también ellas fueron parte del milagro. En otras palabras, ya que no celebramos más la guerra, no hay razón alguna para excluir a las mujeres de los rituales de Janucá. La festividad es así para las mujeres y sobre las mujeres tanto como lo es acerca de los varones.

Este cambio es también codificado. La halajá por consiguiente es que tanto varones como mujeres están obligados en la mitzvá de encender las luces de Janucá.

En su reiteración final, Janucá fue concebida por los Rabinos como una festividad para toda la familia e igualitaria. Las luces nos recuerdan que cuando luchamos por vivir vidas llenas de santidad, podemos trascender las limitaciones que la vida, la sociedad e incluso la naturaleza nos imponen. La obligación de crear un mundo tal, es neutra. No entiende de sexo. Durante este tiempo de celebración, todos nosotros, varones o mujeres, adultos o niños, padres, madres, tenemos la responsabilidad de לתקן עולם במלכות שדי; ayudar a crear un mundo de santidad, un mundo de misericordia, justo, y donde ninguna persona sea marginada o abandonada. Es una festividad celebrada por todo el mundo y para toda la humanidad.