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Volviendo a subirse al carro

Vayishlach 5784 in Spanish

by Rabbi Ari Hart (Posted on December 21, 2023)
Topics: Sefer Breishit, Spanish, Torah, Vayigash

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https://pixabay.com/photos/ranch-hualapai-indian-grand-canyon-1035516/

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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Nada podía ser aún peor para Jacob.

Su familia, sus hijos, sufrían una hambruna.

Su amada Raquel está muerta.

Su segundo hijo favorito, Biniamín, está atrapado en una prisión egipcia. Sus otros hijos en una misión imposible, casi hasta suicida, para rescatarlo.

Y por supuesto el dolor de haber perdido a su hijo favorito, Yosef, continua desgarrándolo interiormente.

La épica de la vida de Jacob parece estar desviándose a un final trágico y fallido.

Entonces, de repente, sus hijos vuelven de su misión a Egipto con alegría y con las noticias más locas, imposibles y totalmente increíbles: ¡tu hijo Yosef está vivo y gobierna todo Egipto!

¿Cuál fue la respuesta de Jacob? וַיָּפָג לִבּוֹ כִּי לֹא הֶאֱמִין לָהֶם: “Y el corazón de Jacob se debilitó, porque no les creyó a ellos.”

No sólo no les cree, y quién puede culparlo por eso, ¿quién creería semejante historia?

Pero oír esas nuevas daña su ya debilitado corazón. Podemos imaginarnos que estaba casi a punto de morir.

Su corazón fallaba, los hijos de Jacob le presionan, contándole la fantástica historia. Nada.

Luego, algo cambia a Jacob:

וַיַּרְא אֶת הָעֲגָלוֹת אֲשֶׁר שָׁלַח יוֹסֵף לָשֵׂאת אֹתוֹ וַתְּחִי רוּחַ יַעֲקֹב אֲבִיהֶם

“Y Jacob vió las agalót que Yosef le envió a él y el espíritu de Jacob revivió.”

Rashí pregunta: ¿La vida de Jacob fue salvada por… la visión de los carros? ¿Qué de los carros tuvo un efecto tan poderoso? El midrásh (Bereshít Rabáh 94: 3) sugiere que los carros simbolizaban algo mucho más profundo. El midrásh remarca la similitud entre la palabra agalót – עגלות que fueron mandados por Yosef y la palabra egláh – עגלה, ternera. ¿Cuál es la conexión? El midrásh dice que Jacob y Yosef solían sentarse y estudiar juntos, tenían una javerutá, y lo último que aprendieron juntos antes de la desaparición de Yosef eran las leyes de la egláh arufáh – עגלה ערופה, la vaca decapitada, que se menciona en Séfer Devarím. Al enviarle עגלות – carros, Yosef le estaba mandando un mensaje encubierto a su padre. Le decía que todavía estaba vivo, recordándole el último momento que estuvieron juntos en el que estudiaron las leyes de la עגלה – egláh. Este referencia secreta a sus estudios, enseña eI midrásh, es lo que realmente convenció a Jacob de que estaba vivo.

Pero hay un nivel más profundo, un mensaje más profundo de Yosef a Jacob.

La egláh arufáh no es una ley cualquiera. Es un ritual fascinante y profundo cargado de significado para Yosef y Jacob.

La egláh arufáh donde el cuerpo de alguien que ha נֹפֵ֖ל בַּשָּׂדֶ֑ה, que ha caido en el campo, y cuyo asesino es desconocido. ¿Resulta familiar?

Los líderes de las comunidades cercanas, al saber de este asesinato, deben venir y romper el cuello de una vaca joven y lavarse las manos sobre su cuello, recitando: “Nuestras manos no han vertido esta sangre y nuestros ojos no lo vieron.”

La Mishná entiende este ritual como la manera de forzar a los lideres a admitir su parte en la responsabilidad de la muerte para que reflexionen sobre lo que debían haber hecho para prevenir este asesinato, que no causaron directamente, pero que pudieron haber prevenido. Al final la egláh arufáh parece tratar del reconocimiento de un fallo en el liderazgo y en la protección de los más vulnerables.

Según el Zóhar en Vaigash, Jacob estaba al tanto de que incluso aunque él no había matado a su hijo, era responsable por muchas de las condiciones que llevaron a su muerte o desaparición. El Zóhar reivindica que Jacob se sentía culpable por no enviar a Yosef con comida y un acompañante como debía. Más aún, quizás Jacob sintió que falló en proteger a Yosef de sus hermanos envidiosos y su yo soñador.

Las agalót, entonces, se convierten en un símbolo no sólo de reconocimiento de Yosef a Jacob, ¡sino de acusación! “Padre, tú y yo ambos sabemos las halajót de la egláh arufáh, tú sabes que si alguien es enviado al desierto y es asesinado que la responsabilidad recae sobre aquellos que quizás podían haber hecho más. Fallaste en protegerme. Podías haber parado todo esto. La responsabilidad recae sobre tí.”

Pero si la conexión entre las agalót y la egláh recuerdan a Jacob de su fallo, ¿por qué su espíritu revive? ¿Por qué no le mató?

Porque había más transportado en ese carro que la carga de la culpa. También había esperanza. El ritual de la egláh arufáh no sólo mira hacia los errores que han podido cometerse en el pasado.

Al final de la descripción del ritual la Toráh termina con este encargo:

וְאַתָּ֗ה תְּבַעֵ֛ר הַדָּ֥ם הַנָּקִ֖י מִקִּרְבֶּ֑ךָ כִּֽי־תַעֲשֶׂ֥ה הַיָּשָׁ֖ר בְּעֵינֵ֥י ה”׃

“elimina el derrame de sangre inocente y haz lo que es recto a los ojos de Dios.”

El ritual of egláh arufáh permite que los sabios de la villa tanto reconocer su parte de responsabilidad, como mirar al futuro y hacer lo correcto.

Al enviarle las agalót, Yosef le envió a su padre un mensaje: tuviste tu parte de responsabilidad en la desgracia que me pasó. Fallaste. Pero la responsabilidad no era solo tuya y debes tener esperanza. La manera en la puedes asumir tu responsabilidad y puedas seguir adelante (egláh arufáh) es que figuradamente (y literalmente) vuelvas conmigo en estos carros (agalót).

Y con este mensaje, el espíritu de Jacob fue reanimado.

Los errores del pasado son reales, pero no determinan por sí solos el futuro. Aceptar nuestra responsabilidad por las maneras en las que hemos fallado es el único camino hacia un futuro mejor.

Cada uno de nosotros ha permitido que pasen cosas malas, cada uno de nosotros no hemos hablado para evitar males e intervenir, o hablado demasiado. Cada uno de nosotros hemos mirado para otro lado y causado dolor a aquellos que queremos. Pero no somos solo responsables por esas faltas, solo desanimarse y quedarse paralizado por ellas no nos ayudará a cambiar en el futuro. Para poder alcanzar lo que debemos hacer en este mundo necesitamos ver las agalót que Yosef nos manda – enfrentar y reconocer el sufrimiento que hemos permitido que pasase, y luego usar esa confrontación, para revigorizar e inspirarnos para hacer el trabajo para el que estamos en este mundo. Esta es la historia de Jacob. Esta es por supuesto la historia de Yehudá y Yosef. Esta es la historia de Bereshít: la historia de la formacion del pueblo judío. Me bendigo y os bendigo a vosotros con la fuerza de corazón para hacerla nuestra historia.