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¿Quién eres tú? ¿Miriam o Moisés?

by Rabbi Ysoscher Katz (Posted on January 25, 2024)
Topics: Beshalach, Sefer Shemot, Spanish, Torah

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https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Kohler-Miriam.jpg

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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En la perashá de esta semana leemos la reaccion de los judíos ante su milagrosa redención de Egipto. Después de cruzar a salvo el Mar Rojo, son liderados a cantar por sus líderes, Moisés y Miriam. Las canciones sirven como expresión espiritual de agradecimiento por su buena fortuna.

La Torá nos da detalladas descripciones de las celebraciones contando exactamente cómo estos dos líderes comunitarios decidieron guiar a sus seguidores con su primer ejercicio espiritual. Aunque hay un solapamiento entre estos dos modelos de expresión espiritual, también hay diferencias significativas entre ellos. Eran dos hermanos cuyos mundos son refractados a través de prismas muy distintos. Ambos milagrosamente cruzaron el Mar Rojo, aún así, sus reacciones son infinitamente diferentes.

Primero la Torá nos relata la reacción espiritual de Moisés ante esos eventos. Aquí cito los versículos del comienzo:

אז ישיר משה ובני ישראל את השירה הזאת ליהוה ויאמרו לאמר. אשירה ליהוה כי גאה גאה, סוס ורוכבו רמה בים

Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel esta canción a Adonai, ellos hablaron, diciendo: Cantaré a Adonai, porque Él es grande; Él arrojó el caballo y su jinete en el mar. (Shemót 15: 1- 2)

Esta es la introducción y el versículo que empieza el poema de Moisés. El poema continúa con diecisiete versículos adicionales, en los que Moisés explica detalladamente, con gran detalle, los detalles específicos de lo que ocurrió cuando dejaron Egipto hasta que sus enemigos fueron ahogados y derrotados.

Después de que leemos la celebración de Moisés y todo el pueblo se nos cuenta que Miriam hizo lo mismo: ella también lideró al pueblo en canción expresando su gran gratitud espiritual por la redención. En tan solo dos versículos la Torá describe sus cantos como sigue:

ותקח מרים הנביאה אחות אהרן את התוף בידה, ותצאן כל הנשים אחריה בתפים ובמחולות. ותען להם מרים: שירו ליהוה כי גאה גאה, סוס ורוכבו רמה בים

Y Miriam la profetisa, la hermana de Aharón, agarró una pandereta en su mano; y todas las mujeres salieron detrás de ella con panderetas y con danzas. Y Miriam cantó a ellas: Cantad a Adonai, porque Él es grande: Él arrojó el caballo y su jinete al mar. (Shemót 15: 20- 21)

A primera vista estas celebraciones parecen completamente similares. Con todo, si se analiza en detalle hay muchas diferencias entre las dos.

La lista de diferencias es:

Primero, Moisés no tiene ningún título; lo único que se nos dice sobre él es su nombre. Miriam por otro lado se describe como נביאה – profetisa.

Segundo, Moisés es explícito acerca del receptor de su entusiasmo espiritual, לה׳ – a Dios. Miriam es un poco más indefinida y en su introducción no se dirige explícitamente a Dios.

Tercero, en el poema de Moisés, él y el pueblo aparecen como intelectuales, su canto no tiene expresión física o emocional. El agradecimiento de Miriam es muy distinto. Hay una dimensión psicológica que se siente profundamente, el canto es acompañado de danza y de instrumentos musicales. Su gratitud es profundamente emotiva y tiene una expresión física.

Y finalmente, Moisés es prolijo, Miriam es concisa. El poema de Moisés es largo, elaborado, contemplativo y muy específico. El poema de Miriam es el espejo opuesto. El poema de Moisés ocupa diecinueve versículos en la Torá. El de Miriam tiene nueve palabras.

En otras palabras, Moisés pondera; Miriam celebra. Moisés reflexiona; Miriam reacciona. La respuesta de Moisés es cerebral; la reacción de Miriam es corporal. Moisés compone en prosa; Miriam se arranca a bailar.

En esencia, Moisés reacciona como un filósofo que ha llegado a una profunda realización, Miriam responde como un creyente desbordado por una experiencia trascendental. Personalmente, yo prefiero la celebración poética de Miriam por encima de la exposición filosófica de Moisés. Miriam, aparentemente, entiende mejor los contornos de la experiencia religiosa.

El éxtasis espiritual debe ser una experiencia emocional, con origen en nuestros corazones, no una experiencia cerebral localizada en nuestros cerebros. La religiosidad se da cuando una intuición o una experiencia nos sobrepasa con un sentimiento de admiración y  reconocimiento. La revelación y la convicción durante esos momentos se siente con intensidad y absoluta, rozando en lo profético. Esta es la razón por la que se nos recuerda en esta historia que Miriam era una profetisa. La racionalidad es la herramienta del filósofo, no del profeta. El encuentro del profeta con lo divino es arracional, trascendiendo la lógica o la razón.

Durante esos episodios, como Miriam, uno está completamente superado por el momento, dejando que nuestros sentidos se llenen con un entusiasmo y fervor que es expresado física y emocionalmente. Nuestros cuerpos arrancan en una canción estática, negando la lógica y adormeciendo nuestras facultades intelectuales.

En las próximas semanas llegaremos a apreciar la habilidad intelectual de Moisés. Él nos transmitió un sistema judicial increíblemente sofisticado, que intriga nuestras mentes, estimula nuestros cerebros y desafía nuestro raciocinio. Eso pasará más adelante. Pero por ahora, necesitamos hacer una pausa y celebrar el genio religioso de Miriam. En el ámbito de la espiritualidad su enfoque es muy superior al de Moisés. Porque, al final, en el secular misterio de la dicotomía mente cuerpo, al menos en cuanto se trate de la religión, ella acertó: es el cuerpo sobre la mente; el corazón por encima del cerebro.