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De “Aní Paró” a “Aní Adonai”.

by Rabbi Dan Margulies (Posted on January 17, 2024)
Topics: Bo, Sefer Shemot, Spanish, Torah

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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¿Por qué? Perashát Bo empieza con una breve explicación sobre de qué han tratado todas estas plagas. “Para que pueda poner estas señales entre ellos y para que puedan contar a sus hijos y a los hijos de sus hijos como lidie con firmeza con Egipto, y mis señales, que puse sobre ellos.” (Éx. 10: 1- 2, traducción de Everett Fox, 1995) Así como Dios instruye a Moshé, la razón básica para los milagros y las maravillas del éxodo de Egipto son una demostración del poder y justicia de Dios delante de ambos los israelitas y los egipcios.

Pero esta breve introducción concluye de manera completamente distinta. “Vidatém ki-aní Adonai” — “para que sepas que Yo soy Adonai” (Éx. 10: 2, Fox). Los lectores meticulosos que pusieron atención la pasada semana, y el año pasado, recordarán como esta frase “aní Adonai” es repetida numerosas veces a lo largo de toda la Torá. La semana pasada, en Perashát Vaerá, en la 4ª (¿o 5ª, o 7º?) expresión verbal de redención está entre los paréntesis figurados de esta declaración de la esencia de Dios, dando el mensaje de que uno de los principales objetivos del éxodo es cimentar el conocimiento y la conciencia de Dios en la nación israelita.

Aquellos que pueden recordar hasta el libro de Vaikrá la primavera pasada recordarán que la frase “aní Adonai” es repetida 52 veces a los largo de la última parte del libro, recalcando el propósito de las numerosas mitzvot: inculcar el conocimiento de Dios.

Profundizando un poco más con la ayuda de nuestro sabios, sin embargo, se revela un significado aún más acusado del estribillo “aní Adonai” a lo largo de la Torá. En el midrásh Vaikrá Rabá 24: 9 Rabí Shimón ben Lakish y Rabí Leví resaltan como la declaración “aní Adonai” es un paralelo directo de los graciosos reclamos de grandeza anteriores del malvado Faraón “aní Paró” — “¡Yo soy Faraón!” (Gén. 41: 44). De este modo, la declaración de Dios “aní Adonai” a lo largo y ancho de la narrativa del éxodo suma un rechazo perfecto al dominio y opresión del Faraón sobre los israelitas. Si Faraón continúa oprimiendo y abusando de los esclavos al reclamar que es su derecho, como el que puede decir “Yo soy Faraón”, entonces merece ser contrarrestado por el que realmente gobierna y puede declarar “Yo soy Adonai.

Esto conecta cuidadosamente las apariciones de “aní Adonai” en Shemót en el contexto de las plagas y el éxodo, pero la inmensa mayoría ¡aparecen en Vaikrá en un contexto legal! ¿Cómo debería entenderse la repetición allí? Este es de hecho el contexto original del midrásh citado anteriormente. Porque no siempre leemos la Torá con una lentes gran angulares, frecuentemente pasamos por alto el claro hecho de que las mitzvót de la Torá, son dadas como una consecuencia directa del éxodo de Egipto. Este significativo emparejamiento empieza en Perashát Bo con la primera recopilación significativa de mitzvót y el comienzo del primer midrásh halájico Mejiltá en Shemót.

En consecuencia parece claro que al vincular la derrota de Faraón, los milagros del éxodo, y, las numerosas leyes que abarcan gran parte del final de Vaikrá, “aní Adonai” sirve para transmitir la maravilla y el asombro del éxodo y la exigencia de instruir a las futuras generaciones en el evento principal del Pacto, por medio de las numerosas y variadas mitzvót. En ninguna parte esto es más evidente que en Perashát Kedoshím (Lev. 19), el centro neurálgico de Vaikrá, donde “aní Adonai” aparece las enormes 16 veces en sólo 37 versículos, cuyas líneas finales nos mandan:

“No debes cometer corrupción en la justicia, las medidas, los pesos, o volúmenes; básculas equitativas, pesos equitativos, una efá equitativa y un hin equitativo debes tener. ¡Yo soy Adonai tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto! Guarda todas mis leyes y todas mis ordenanzas y observalas; ¡Yo soy Adonai!” (Lev. 19: 35- 37, Fox)

La razón del éxodo es luchar contra la injusticia y promover la justicia. La razón para el éxodo es asegurar la equidad y la igualdad en los mercados y el mundo de los negocios. Quién mejor que los esclavos explotados para reconocer el valor de una larga jornada de trabajo y los precios justos. Todo esto para poder decir a sus hijos y nietos: “Hacemos todo esto porque Adonai nos sacó de Egipto. Porque Faraón declaró “Yo soy Faraón” y fue derrotado, por el que declaró “Yo soy Adonai.”