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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez
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Una sociedad de iguales, dice el Talmud, es una receta para el desastre. Cuando todo el mundo en un grupo tiene la misma responsabilidad y ostenta el mismo poder, al final, no se consigue nada. קידרא דבי שותפי – לא חמימא ולא קרירא, una olla que es propiedad de varios socios nunca se enfría pero nunca se calienta (Babá Batrá 24b). ¿Por qué? Porque a pesar de que cada socio puede tirar un palo al fuego para mantener el fuego encendido, ninguno pondrá la suficiente leña para hacer que la olla hierva. Asociarse por sí solo no puede completar un proyecto, insiste el Talmud. Para eso, es necesario el liderazgo.
A la luz de esto, es desconcertante encontrar este dicho rabínico que dice que Aharón y Moshé eran socios iguales. La Toráh dice (Shemót 6: 26):
הוּא אַהֲרֹן וּמֹשֶׁה אֲשֶׁר אָמַר יְקוָק לָהֶם הוֹצִיאוּ אֶת־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם עַל־צִבְאֹתָם׃
“Eso es Aharón y Moshé a los que Dios les dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto en sus masas.”
La última tosefta en maséjet Keritút (4: 7) comenta:
בכל מקום הקדים משה לאהרן במקום אחד הוא אומר (שמות ה׳:א׳) הוא אהרן ומשה מלמד ששקולין זה כזה
En cada lugar Moshé precedió a Aharón. En un lugar Él dijo: “Esto es Aharón y Moshé que enseña que son iguales.”
¿Cómo puede ser eso? En toda la historia judía, Moshé sobresale, nuestro gran profeta, nuestro más grande líder. No hay duda que Aharón, el hermano mayor de Moshé, era grande, ¿pero igual que Moshé? ¡Eso no es posible!
El Rabino David Pardo (Sarajevo, s. XVIII), en su comentario de la Tosefta, Jasdé David, brinda una explicación cabalística: Todas las sefirót inferiores están imbuidas con tal luz divina que hace que se resquebrajen. Cuando la luz escapa de una sefirá, se entrecruza con las luces de las otras sefirót. Por lo tanto la luz que viene del lado derecho acaba en el izquierdo y viceversa.
Moshé, representa la guevurá (fuerza) y Aharón representa el jésed (benevolencia). El Talmud (Sanhedrín 6b) dice:
משה היה אומר יקוב הדין את ההר אבל אהרן אוהב שלום ורודף שלום ומשים שלום בין אדם לחבירו
Moshé solía decir: Que traspase el juicio la montaña. Pero Aharón amaba la paz y perseguía la paz y hacía la paz entre el hombre y su prójimo.
Esto se refleja en la narrativa simple (peshát) también. Moisés mata al egipcio que estaba golpeando al esclavo hebreo y rompe las tablas cuando ve a los judíos adorando el becerro de oro. Aharón, por otro lado, es clemente al máximo. Él construye el becerro de oro para calmar a la ansiosa nación y guardar silencio cuando sus dos hijos son eliminados por su excesivo entusiasmo en su culto.
En Jasdé David explica que aunque Moisés es guevurá, proyecta una luz que aterriza en jésed. Similarmente, a pesar de que, Aharón representa el jésed, proyecta una luz que acaba en guevurá (fuerza), y hay un punto donde las dos luces se encuentran en el punto intermedio. Aunque ambos Aharón y Moisés tienen sus propias áreas de especialización, los puntos fuertes de cada uno están también presentes en el otro.
El genio de Jasdé David es que incluso en la interpretación más literal (peshát), Moisés tiene momentos de ternura. Su oración para curar a su hermana, Miriam (Bemidbar 12: 13), א-ל נא רפא נא לה, “Por favor Dios, por favor cúrala,” es una obra maestra de compasión. Por otro lado, Aharón promulga muchas de las plagas de Egipto. El también tiene un lado duro, una capacidad para la violencia, cuando es justificada.
¿Cómo aborda esto la pregunta de la olla que no hierve? Porque por sus especializaciones, ni Moshé, ni Aharón, es fácil que cuenten con el otro para hacer su parte del trabajo. Sin embargo, cada uno todavía tiene los puntos fuertes del otro.
Cada uno de nosotros es bendecido con fortalezas particulares. Es tentador identificarse con estas fortalezas como si fuesen lo único que tenemos que ofrecer. “Soy una persona matemática”. “Soy una persona espiritual”. “Soy un artista”. “Soy un racionalista”. Esta identificación puede cerrarnos a otros dones que tengamos. Moshé y Aharón tanto se especializaron como abrazaron sus otras fortalezas. Yo nos bendigo a todos para que tengamos éxito en fortalecer nuestros otros dones y no solamente identificarnos con nuestra especialidad. Debemos buscar los puntos donde las luces se solapan, donde la fortaleza está templada por la misericordia y el rigor es templado por la fe. Solo al abrazar nuestros dones multifacéticos podremos empezar a acercarnos a la grandeza de nuestros modelos a seguir bíblicos.





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