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Mishpatím – El Rosh Yeshivá responde – Devolver un jersey después de una riña

by Rabbi Dov Linzer (Posted on February 7, 2024)
Topics: Mishpatim, Rosh Yeshiva Responds, Sefer Shemot, Spanish, Torah

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כִּי תִפְגַּע שׁוֹר אֹיִבְךָ אוֹ חֲמֹרוֹ תֹּעֶה הָשֵׁב תְּשִׁיבֶנּוּ לוֹ

“Si encuentras el buey de tu enemigo o su burro perdidos, deberás seguro devolvérselos a él.” (Shemót 23: 4).

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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PREGUNTA— Cleveland, Ohio

Un hombre me escribió después de limpiar la habitación de su hija mayor y encontrar un jersey que lo más seguro es que se lo prestó hace muchos años un amigo íntimo. La hija y el dueño del jersey se enfadaron hace 15 años y no se han comunicado para nada desde ese día. ¿Hay alguna obligación de contactar al dueño? ¿Bajo qué circunstancias se puede donar o regalar el jersey?

RESPUESTA

La hija (o el padre) tienen la obligación de devolver el jersey a pesar de estar enfadados. Todavía pertenece a su legítimo dueño.

Incluso si se presume ieush, lo que es que el dueño original ha perdido toda esperanza de recuperar el jersey, no podría permitir que la hija se quede con el jersey (o de dárselo a otra persona). El principio de que una persona puede quedarse con un objeto perdido, una vez que el dueño original ha tenido ieush, sólo se aplica si hubo iesuh antes de que llegase a manos del que encontró el objeto perdido. En este caso, ya estuvo en manos de la hija por una buena temporada antes de que el dueño original se diese cuenta de que estaba perdido y abandonó la esperanza de recuperarlo. La obligación original que la hija tenía de devolver el jersey no desaparece cuando el dueño hace ieush más tarde.

De alguna forma, la obligación en un caso como este, con un enfado, las dos partes claramente están representadas en el versículo: כִּי תִפְגַּע שׁוֹר אֹיִבְךָ cuando encuentres el buey de tu enemigo, deberás devolverlo (Shemót 23: 4). La clave de este versículo es clara: a pesar del odio que existe entre vosotros dos, no estás exento de las obligaciones éticas hacia la persona o incluso hacia su propiedad. El objeto debe ser devuelto a su dueño.

El Talmud en Babá Metzia (32b) va aún más allá. Comentando el versículo siguiente, respecto a un burro que va a colapsar con su sobrecarga —“si ves al burro de tu enemigo colapsando bajo su sobrecarga y piensas en ignorarlo, debes ayudarlo con eso.” (Shemót 23: 5)— el Talmud dice que “si hay que decidir entre descargar el burro de alguien que amas (lo que aliviaría el sufrimiento del animal) y ayudar a cargar el burro de alguien a quien odias, tu obligación empieza por ayudar a la persona que odias, para que aprendas a dominar tu mala inclinación (es decir, tus sentimientos de odio hacia esa persona).”

Así, no solo es que la obligación todavía está en pie, sino que presenta una importante, por muy complicada que sea, oportunidad para superarse a uno mismo y poner entre paréntesis los sentimientos negativos y aún así, hacer lo correcto. Si es demasiado difícil dirigirse directamente al amigo, entonces se puede simplemente mandar el jersey por correo con una nota que diga “encontré esto mientras limpiaba. Que te vaya bien. etc.”