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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez
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Si no fuese un rabino, ¿qué sería? Si perdiese todo mi aprendizaje rabínico, formación, experiencia y práctica, ¿qué quedaría? ¿Mi identidad como padre? ¿Marido? ¿Amigo? ¿Qué pasaría si eso se perdiese también? Esta pregunta no es académica en esta época de demencia y derrames cerebrales. ¿Seguiría siendo el mismo? ¿U otra cosa? ¿Una persona diferente?
El Gaon de Rogachover, el Rabino Yosef Rosen (1858-1936, Letonia), tiene una perspectiva interesante para esta pregunta en un entramado análisis que empieza en la Perashát Tzav. La Torá nos dice (Vaikrá 7: 18):
ואם האכל יאכל מבשר־זבח שלמיו ביום השלישי לא ירצה המקריב אתו לא יחשב לו פגול יהיה והנפש האכלת ממנו עונה תשא
Si se consume cualquier carne de los sacrificios de shelamím en el tercer día, no será aceptable; no será admitido para la persona que lo ofreció. Es una cosa ofensiva, y la persona que no coma será culpable.
La lectura más simple es que si una persona come su shelamím (ofrenda de celebración) después del tiempo designado para su consumo, el sacrificio no es válido. Nuestros sabios, sin embargo, presentan una interpretación diferente (Bavli, Zevajím 29a). El sacrificio se convierte en inválido, argumentan, solo si alguien intenta desde un principio comerlo fuera de su tiempo designado. Este es el principio de pigul.
Basado en esto, el Talmud pregunta (Zevajím 7a), ¿qué pasa si por error se sacrificó una todáh (ofrenda de agradecimiento) pensando que era una shelamím? Una ofrenda shelamím puede ser comida en dos día y una noche (Vaikrá 7: 16). Una todáh, sin embargo, solo puede ser consumida un día y una noche después (Vaikrá 7: 15). Prima facie, esto debería constituir pigul ya que la intención es comerla fuera de su límite. Por otro lado, la Torá clasifica la todáh como un tipo de shelamím (Vaikrá 7: 11- 12). Quizás, por lo tanto, el sacrificio no ha sido totalmente malinterpretado.
El rabino de Rogachover (Tzafnat Paaneaj Tiniana, 68b) señala que en un lugar (Zevajím 7a), el Talmud dice que un sacrificio todáh sacrificado como si fuese un shelamím es cashér. En otro lugar (Menajót 49a), sin embargo, está escrito que un jatát (una ofrenda por el pecado) que es sacrificado como un shelamím es pigul. Rashí explica que esto es porque tu intención era comerlo fuera de su tiempo designado. Esto debería ser verdad para una confusión de todáh/shelamím también.
La solución, escribe el rabino de Rogachover, está en una tercera fuente. ÉI escribe que
מבואר במנחות דף מ”ו ודמ”ז ע”ב דאם לאחר שחיטת התודה נפרס הלחם אז פקע ממנו שם תודה ונעשה שלמים וא”כ יש פעול’ שהתוד’ אף לאחר שחיט’ תתהו’ שלמים ושוב אז נאכל לשנ”י כו’… לכך יכול לשחוט תודה לשם שלמים שיש מציאות שהתודה תהי’ שלמים.
En Menajót 46b se explica que si el pan se consume después de que la ofrenda de todah es sacrificada, entonces pierde su nombre de todáh y revierte a ser una shelamím. Por lo tanto, puede ser consumido por un periodo de dos días… Por lo que es posible sacrificar una todáh como un shelamím y puede revertir a ser una shelamím.
En otras palabras, la todáh tiene diferentes capas de identidad. Si pierde su identidad de agradecimiento, entonces revierte a su identidad más general de shelamím (celebración). Por lo que sacrificar una ofrenda de todáh como una shelamím no es pigul porque en una ocasión las dos pueden ser idénticas.
El rabino de Rogachover aplica esta idea de las capas de identidad para argumentar que un sacerdote que ha invalidado su sacerdocio (כהן חלל) revierte a su estatus de levita y que un sumo sacerdote que pierde su identidad revierte a la identidad de sacerdote sin más
Esto nos retorna a nuestra pregunta inicial, si perdiese la capa de mi identidad que he construido en mi vida adulta, ¿qué quedaría de mí? Este principio de identidad en capas me da la esperanza de que incluso si mis añadidos como adulto son negadas, la formación espiritual, moral e intelectual que me dieron mis padres permanecerá. Esto repite el principio de pérdida de memoria citado por los geriatras: la primera memoria en entrar, es la última en salir. Nuestras memorias tempranas, habilidades y educación más tempranas permanecen más prolongadamente cuando todo lo demás ha sucumbido.
Este Shabát quedan veinticuatro días hasta Pésaj. En estas tres semanas, trabajemos para establecer una capa de identidad judía por debajo de la chapa de intelectualismo y ortopraxis que tan frecuentemente ocupa el centro del escenario en nuestra época. Preguntémonos cómo podemos hacer de Pésaj un experiencia que construya la identidad fundamental de nuestros hijos. Si no tenemos hijos, ¿para quién podemos crear un experiencia que afirme su identidad? ¿Amigos? ¿Extraños? ¿Nosotros mismos? Hemos visto que la identidad judía tiene varias capas. Este Pésaj construyamos desde los cimientos.





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