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Asumiendo riesgos en nuestra relación con Dios

by Rabbi Dani Passow (Posted on March 20, 2024)
Topics: Sefer Vayikra, Spanish, Torah, Vayikra

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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En la novela de Jonathan Safran Foer Here I Am la siguiente escena se desarrolla con el protagonista, Jacob, y su esposa Julia.

Jacob dice:

“Hagamos algo especial,” le sugerí un mes antes de su cuadragésimo cumpleaños. “Algo diferente. Una fiesta: una orquesta, un camión de helados, un mago.” 

“¿Un mago?” 

“O unos bailadores de flamenco.” 

“No,” dijo ella. “Eso es lo último que querría.” 

“Incluso si es lo último, todavía está en la lista.” 

Ella se rió y dijo, “Es adorable que planees eso. Pero hagamos algo simple. Una cena en casa.” 

Intenté persuadirla varias veces, pero fue clara, con fuerza creciente, que no quería una “gran celebración”.

“Lo que más quiero es tener una cena tranquila con mi familia.” 

Los chicos y yo cocinamos su desayuno en la cama aquella mañana: tortitas recién hechas, zumo de pera y berza.  …[Nosotros] comimos en la terraza de su restaurante griego favorito en Dupont Circle”…

Estaba oscureciendo cuando llegamos a casa con media docena de bolsas de la compra para hacer la cena.

Julia y yo deshicimos las bolsas encima de la mesa y empezamos a guardar los productos frescos. Cruzamos nuestras miradas y vi que estaba llorando. “¿Qué pasa?” le pregunté. 

“Me vas a odiar si te lo digo.” 

“Seguro que no.” 

“Te molestará mucho.” 

“Estoy casi seguro de que hay moratorias de enfados en los cumpleaños.” 

Y luego, llorando mucho más, ella dijo: “Realmente quería una gran celebración.”

“Aquí tienes,” le dije, dándole una caja de orecchiette. “Guárdalas.” 

“¿Eso es toda tu simpatía?” 

“Pon la pasta ostentosa en el armario.” 

“No,” dijo ella. “No. Hoy, no lo haré.” 

Me reí. 

“No es gracioso,” dijo, golpeando la mesa. 

“No es gracioso,” dije.

Ella inspiró, entendiendo algo que todavía no entendía, y abrió la puerta de la despensa. De ella salieron los chicos, y los abuelos, y Mark y Jennifer, y David y Hannah, y Steve y Patty, y alguien encendió la música, y era Stevie Wonder, y alguien soltó los globos que estaba en el armario del pasillo, y tintinearon en el candelabro, y Julia me miró.

En una relación una buena pareja puede intuir lo que el otro puede sentir o necesitar. Eso es un riesgo. Imagina, por un momento, si Jacob se hubiese equivocado. lo furiosa que estaría Julia, yendo hacia una fiesta sorpresa que explícitamente dijo que no quería. Pero esos son los riesgos que uno tiene que asumir en las relaciones.

Aunque pueda parecer sorprendente, esto también es verdad sobre nuestra relación con Dios.

En la perashát Vaikrá, se nos presenta la forma fundamental en que construimos una relación con Dios tal como era en el antiguo Israel: los sacrificios. Los sacrificios más comunes para un no cohén eran el korbán jatát y el korbán ashám, las ofrendas por el pecado y la culpa. La mayoría del tiempo, cuando el judío medio participaba en la forma fundamental de culto de su tiempo, era por haber cometido un error halájico. Y a pesar de que este hecho parezca sorprendente, contiene un profundo mensaje subyacente acerca de cómo la Toráh ve nuestra relación con Dios.

Aunque nos esforzamos en buscar la perfección religiosa, quizás se supone que no siempre podamos hacerlo bien.

Esta noción es aludida en un midrásh acerca del korbán jatát por el nasí, el príncipe tribal. Como leemos en la perashá:

אֲשֶׁ֥ר נָשִׂ֖יא יֶֽחֱטָ֑א וְעָשָׂ֡ה אַחַ֣ת מִכָּל־מִצְו‍ֹת֩ ה’ אֱ-לֹהָ֜יו אֲשֶׁ֧ר לֹא־תֵֽעָשֶׂ֛ינָה בִּשְׁגָגָ֖ה וְאָשֵֽׁם: אֽוֹ־הוֹדַ֤ע אֵלָיו֙ חַטָּאת֔וֹ אֲשֶׁ֥ר חָטָ֖א בָּ֑הּ וְהֵבִ֧יא אֶת־קָרְבָּנ֛וֹ שְׂעִ֥יר עִזִּ֖ים זָכָ֥ר תָּמִֽים:

Si un príncipe tribal peca e inintencionadamente comete uno de todos los mandamiento de Dios que no se debe hacer, por error, incurriendo en culpa; si su pecado se le da a conocer, entonces traerá su ofrenda: un cabrito macho sin mácula (Vaikrá 4:22-23)

La Tosefta (Bavá Kamá capítulo 7) comenta la aparentemente superflua palabra “asher” y dice que su intención es indicar ashré – feliz.

 אשרי הדור שהנשיא שלו מביא קרבן חטאת שגגה על שגגתו

Feliz es la generación cuyos príncipes traen ofrendas de pecado por los pecados accidentales. 

Desde un punto de vista, este midrásh alaba al líder que tiene la humildad de admitir sus errores. Pero por otro lado también se puede leer como celebrando la generación cuyo líder tiene el coraje de cometer errores desde un principio.

Porque la red de la halajá es compleja, con muchas posibles permutaciones y valores que compiten, es imposible que vayamos a todas las situaciones sabiendo exactamente cuál es el camino halájico adecuado. Es verdad, que hay ciertos ámbitos de la halajá que son bastante claros. Y si así lo deseamos, podemos intentar vivir vidas en las que minimicemos los momentos donde el procedimiento correcto sea incierto.

Alternativamente, podemos adentrarnos en lo impredecible, sabiendo que lo único cierto es que, humanamente, podemos llegar a cometer errores.

La perashá de esta semana sugiere que escojamos el último acercamiento. La persona que nunca comete errores religiosos casi nunca traerá un korbán.  Mientras que una persona con semejante noble expediente sería un modelo religioso, la verdad es que no tendrían tantas oportunidades de acercarse a Dios por medio de los sacrificios. El jatát y el ashám se supone que nos dan la seguridad de que, si nos hundimos en lo incierto y cometemos un error, esto también nos llevará a Dios.

 אשרי הדור שהנשיא שלו מביא קרבן חטאת

Feliz es la generación cuyo príncipe trae un sacrificio por el pecado.

Feliz es la generación en la que todos los miembros de la comunidad ofrecen un jatát.