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Expulsado fuera del campamento

by Rabbi Ilay Ofran (Posted on April 18, 2024)
Topics: Metzora, Sefer Vayikra, Spanish, Torah

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https://pixabay.com/photos/camp-camping-campsite-tent-2650359/

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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La perashá Metzorá es famosamente difícil de desempaquetar. Trata de oscuras enfermedades que pueden hacer que una persona sea impura y de los convolutos procesos de purificación que pueden contrarrestar esos efectos. Estas enfermedades son en su mayor parte desconocidas hoy y las leyes detalladas en la perashá han dejado de ser practicadas. Sin embargo, si investigamos lo suficiente, encontraremos que nuestra eterna Toráh enseña una lección que puede haber sido totalmente escrita para nuestra generación.

Al final de la perashá previa, Tazría, la Toráh proclama su ley sobre el ”leproso”: el “leproso vivirá fuera del campamento”. Esta ley aparece de nuevo al principio del libro de Números, donde se nos manda enviar a “cada leproso, זב, (zav, un tipo de flujo corporal) y טמא לנפש (tamé lenéfesh, una persona que se ha impurificado por estar en contacto con un cadáver)” fuera del campamento. La razón detrás de esta ley es fácil de entender. La Toráh nos dice que la impureza es contagiosa. Las impurezas mencionadas pueden expandirse a otros y así la forma más segura de eliminarlas es sacar a las personas afectadas del campamento. La preocupación subyacente en este caso es preservar la pureza del campamento.

El versículo, sin embargo, que aparece al principio de nuestra perashá, nos enseña una profunda e importante lección acerca de nuestra relación con la persona alejada del campamento. Para poder determinar si el “leproso” puede empezar el proceso de purificación, la Toráh nos manda que “el sacerdote deberá ir fuera del campamento”, lo que indica que las responsabilidades del sacerdote se extienden a aquellos que están fuera de “nuestro campamento”. El sacerdote debe hacer el esfuerzo de desplazarse hasta aquellos que han sido expulsados. El liderazgo espiritual y religioso no puede ser satisfactorio simplemente con levantar fronteras alrededor del campamento y distanciar a cualquiera que no sea “puro”. En lugar de esto, sus obligaciones se extienden a aquellos fuera del campamento también.

Más aún, el lenguaje del versículo pone el énfasis en este punto. No escribe que el sacerdote debe salir “fuera del campamento”, sino que debe ir “hasta fuera del campamento”. El superfluo “hasta” crea la impresión de que la Toráh nos describe el “fuera del campamento” como un lugar específico, con límites a los que uno puede desplazarse. Del lenguaje del versículo, “fuera del campamento” se deduce que no es cualquiera sitio fuera del campamento, sino que es un lugar con nombre donde en concreto van los que han sido separados de la vida del campamento. Esta lectura apoya la idea de que la Toráh amplía la responsabilidad social incluso hacia aquellas personas que están fuera de la sociedad.

Cuando la Toráh describe la casa del leproso, le asigna al sacerdote la responsabilidad de volver una y otra vez para diagnosticar la enfermedad y luego asistir en su purificación. Desde el momento en que el dueño pide al sacerdote que visite su casa, el sacerdote es llamado una y otra vez para que visite su casa. Los sacerdotes judíos no pueden simplemente tomarse una vacaiones en el Templo mientras que el resto de la comunidad lucha contra estas dificiles enfermedades. Los líderes religiosos están obligados a dejar atrás su zona de confort y llegar hasta la casa de una persona simple y ayudarle en su proceso de curación.

El Talmud en maséjet Berajót nos cuenta la historia de Rabán Gamaliel que sirvió como el Patriarca y vino a la casa de Rabí Yehoshúa para apaciguarlo después de que lo había insultado en el Bet Midrásh. Cuando vio los muros negros en la casa de Rabi Yehoshúa, Rabán Gamaliel le dijo “por los muros de tu casa parece que eres un herrero” – antes no se había dado cuenta de la profesión de Rabí Yehoshúa. Rabi Yehoshúa respondió con ira y decepción: “¡Ay de la generación que tiene a ti como líder! Porque no conoces las dificultades de tus discípulos, como se ganan la vida y cómo pueden comer”. La expectativa de un líder espiritual es que frecuente las casas de la comunidad y con ello pueda entender sus desafíos y dificultades diarias. El líder que permanece en el Bet Midrásh y no conoce los problemas de la comunidad está descalificado para servir como líder.

A pesar del hecho de que las leyes de negaím (“enfermedades similares a la lepra”) no se practican hoy en día, enseñan una lección que sigue siendo tan relevante como antes. La perashá Metzorá nos impulsa a expandir nuestro círculo de responsabilidad hasta que incluya aquellos que están fuera del campamento, para oír la llamada de aquellos que llaman a la puerta de “nuestro” campamento, y abrir esas puertas, y nuestros corazones, a ellos. Sugeriría, simplemente, que es posible que una de las llaves que pueden llevar a este cambio en nuestro tiempo, está ligada al entendimiento de que, hoy en día, no debemos relacionarnos con cualquiera que se pueda encontrar fuera de nuestro campamento, como un zav o un leproso.