Today is April 17, 2024 / /

The Torah Learning Library of Yeshivat Chovevei Torah

Sheminí: la perashá perfecta para tiempos tan desafiantes

by Rabbi Ysoscher Katz (Posted on April 4, 2024)
Topics: Sefer Vayikra, Shemini, Spanish, Torah

Print Friendly, PDF & Email

https://pixabay.com/photos/sunset-tree-silhouette-dusk-lonely-3156176/

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

To read this post in English, click here

Si vas a la sinagoga este fin de semana, escuchas la lectura de la Toráh, y te queda un sentimiento horripilante, no serás el único.

Más aún, si no supieses nada más, no habría duda para pensar que la porción de la Toráh de esta semana, fue escrita por un teólogo contemporáneo después del 7 de octubre.

Mientras que muchas cosas pasan en la perashá de esta semana (siempre pasan en cada perashá), el tema principal es Job-esco. Como el libro de Job, también nos cuenta una historia que nos fuerza a lidiar con la cuestión de la teodicea (“¿Por qué las personas buenas sufren el mal?”), una cuestión que recientemente ha tenido un gran peso en la mente de muchos de nosotros.

Desde el pasado “Shabát negro” de la última Simját Toráh, cuando los terroristas de Jamás asesinaron brutalmente a más de mil israelíes, quemaron hasta sus cimientos varios kibutzím, y secuestraron a más de 200 rehénes, muchos de nosotros nos hemos estado preguntando sobre la teodicea. Nos hemos estado cuestionando: ¿cómo puede tener sentido teológicamente todo esto? ¿Cómo puede tener sentido que semejante maldad haya recaído sobre tantas personas inocentes? ¿Cómo se explica la falta de intervención de Dios, Quién creemos que es bondadoso, justo y benevolente? ¿Por qué Dios no paró el mal?

Todas estas son preguntas muy difíciles que tocan nuestra fibra más sensible y pesan mucho en nuestras mentes.

Tristemente, a pesar de todo, no somos los primeros judíos turbados por este misterio teológico. Como nuestra historia está tan llena de persecuciones, tuvimos que confrontar este problema una y otra vez, resultando en una variedad de posibles respuestas para estas desconcertantes preguntas.

Mientras que de hecho hay muchas soluciones sugeridas, la “solución” de nuestra perashá es única por dos razones: a) es la PRIMERA vez que la Toráh trata este tema de frente, y b) su solución es única: trata este desafío y no intenta resolverlo.

Aquí están los detalles. 

El día más feliz de su vida, el día que fue consagrado como sumo sacerdote para servir en el Bet Hamikdásh, Aarón vió como sus hijos mueren violenta y prematuramente. Un fuego celestial los consumió. El dolor es agravado por el shock espiritual. El horror es teológicamente indefendible.
Moshé intenta resolver la disonancia teológica ofreciendo una explicación/justificación de lo que ocurrió, pero eso vuelve como un bumerán. En lugar de captar la atención de su hermano, Aarón guarda silencio. Tal como la Toráh lo describe, breve pero enfáticamente: וידום אהרן, ¡Aarón reacciona ante su hermano con un silencio absoluto!
El ensordecedor silencio de Aarón parece una alta y contundente refutación del intento de Moshé de resolver el desafío teológico. Uno no puede “encontrar el sentido” del *capricho divino, parece que sugiere Aarón. Eso sería una obscenidad teológica. En lugar de explicar por qué pasó, suspendemos la lógica, dejamos de hablar y silenciosamente abrazamos lo último que nos queda después de ser derrotados espiritual y emocionalmente. Ofrecemos a Dios nuestra sumisa capitulación.

Esta postura quietista, podría ser la única opción para la persona observante contemporánea, cuando se vea confrontada con momentos de insoportable disonancia religiosa, nacida como resultado de encuentros que son incompatibles con nuestra brújula ética e intuición moral. Ni justificamos la tragedia, ni intentamos explicarla. En su lugar, abrazamos un silencio radical.

La reacción a la tragedia, Aarón nos enseña, no es lógica; de hecho, ni siquiera se puede expresar en palabras. A veces la respuesta más contundente y expresiva ante la pérdida y la devastación es, no hablar, ya que el silencio expresa muchas más cosas que la palabra. El habla es unívoca mientras que el silencio es multivocal. Cuando nos expresamos con palabras, meramente decimos lo que decimos; en silencio decimos muchas cosas simultáneamente.

Cuando estamos en silencio podemos estar;
enfadados;
abatidos;
anticipando:
deprimidos;
humildes;
asustados;
resignados;
esperanzados;
tranquilos;
desconcertados;
y más, ¡y más!

Por consiguiente, si después de leer la perashá te queda un sentimiento inquietante en el que la actualidad resuena, estás en lo cierto. Quizás más adelante llegará un tiempo, en que a las preguntas que surgen de estos problemas teológicos tan acuciantes, nacidas como resultado de los trágicos eventos del siete de octubre, las respuestas vendrán rápidamente. Por ahora, sin embargo, parecería que el modelo de Aarón es el más relevante. Por el momento lo mejor que podemos hacer es dejarnos llevar por un sonoro y sentido silencio Aaron-esco.

¡Shabát Shalóm!

_________________

*Por supuesto estoy usando la palabra “capricho” de manera descriptiva, y no, jas veShalóm, haciendo un juicio de valor.