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Cómo implementar la voluntad de un pueblo sagrado

by Rabbi Yossi Ben Harush (Posted on May 16, 2024)
Topics: Emor, Sefer Vayikra, Spanish, Torah

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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La perashát Emór concluye con una aparente falta de lógica: después de profundizar en las leyes de los sacerdotes y el Santuario y describir las festividades celebradas en el Mishkán, la Toráh nos relata acerca de la disputa entre dos individuos del campamento israelita, llevando a que uno maldiga al otro con el mismo Nombre de Dios.

Rashí, citando el libro de Sifrá, explica que el blasfemo “pronunció el Nombre particular y único, el Nombre explícito que oyó en Sinaí.” En otras palabras, el blasfemo aprovecha el gran privilegio de haber escuchado el Nombre Explícito y abusa de él, en este caso para maldecir a su prójimo israelita.

Este hecho conmociona el campamento israelita y el hombre es expulsado fuera del campamento hasta esperar por su destino. Moisés busca a Dios, y Dios instruye a Moisés que castigue al blasfemo mientras que también añade más leyes que tratan de reclamaciones de daños y perjuicios entre individuos.

Shemuel David Luzzatto (Shadal), un rabino italiano del s. XIX, teólogo, filósofo, filólogo, comentarista bíblico, poeta y traductor, plantea la siguiente pregunta o afirmación: “Y hasta este punto, no ha habido ningún mandamiento respecto a la blasfemia desde el anterior caso (אלוקים לא תקלל) refiriéndose a los jueces.” Shadal resalta que antes de la historia del blasfemo no hay mención de una prohibición de no maldecir en el Nombre de Dios. La única prohibición potencialmente relevante sería “אלוקים לא תקלל” (Éxodo 22: 27) refiriendose a la prohibición de maldecir a un juez.

A la luz de la observación de Shadal se puede hacer la pregunta: ¿Que motiva a los israelitas a expulsar al hombre fuera del campamento? Ciertamente los israelitas sabían que no había una prohibición explícita y por lo tanto podrían considerar el acto de blasfemia como al menos permitido.

Shadal responde:

Es inconcebible que un israelita pudiese maldecir el Nombre, y la Toráh nunca podría haber advertido contra esto, si no hubiese sido por el incidente que ocurrió cuando el hombre egipcio cometió esta abominación…

En opinión de Shadal, en el momento que la maldición salió de la boca del blasfemo, todo el pueblo entendió que algo terrible había pasado que requería una especial atención y probablemente un castigo. Si no hubiese sido por el blasfemo pronunciando su maldición, la Toráh no se molestaría en advertir y además asociar un castigo a esa advertencia – después de todo, ¡tal cosa es inconcebible! Al enviar al blasfemo fuera del campamento, los israelitas crearon una nueva realidad que llevó al establecimiento del castigo por la blasfemia.

Shadal continúa preguntado: ¿Por qué la Toráh adjunta la historia del blasfemo a los temas sacerdotales mencionados en perashát Emór? Según Shadal:

Después de completar los mandamientos que tratan del honor de Su Nombre (sacrificios, festividades y las leyes de los sacerdotes), finaliza con el castigo de la blasfemia del Nombre, en el extremo opuesto de todo lo que se ha mandado hasta ahora.

En otras palabras, la Toráh intenta pintar el cuadro de la santidad con los detalles y la precisión para todos y cada uno de los israelitas, y, maldecir a Dios es la antítesis del mundo de santidad que la Toráh presenta en el libro de Vaikrá y en la perashát Emór en particular. Los israelitas sienten esa disonancia y buscan resolver la crisis: ¿Cómo puede alguien escuchar las enseñanzas sobre la santidad de Dios a través de Moisés y luego usar el Nombre como maldición? Por lo tanto, expulsan al blasfemo. Este acto permite a la comunidad pensar en lo que deben hacer y pedir ayuda a Dios para construir otro estrato de mandamientos que reflejen la voluntad de la comunidad. Dios responde y así una solución para la crisis es creada, que perdurará para las generaciones venideras en la Toráh.

En mi opinión, la interpretación de la historia del blasfemo de Shadal resalta un importante pilar de “עבודת ה y de la importancia de la comunidad. A veces la comunidad siente que algo ha pasado que necesita atención, incluso en ausencia de una mitzváh explícita. En un sentido, en perashát Emór los israelitas añadieron una halajá a la Toráh. La esencia de su comunidad y una cercana conexión con Dios, que no puede tolerar maldecir en Su Nombre, se manifiesta en una nueva capa de halajá bíblica.

Según esta opinión, la expresión de los valores comunitarios de los israelitas también hace que se exprese la voluntad de Dios y revela nuevas facetas de la Toráh. La iniciativa de los israelitas cierra una brecha en los mandamientos de Dios: de ahora en adelante, si se maldice a Dios, habrá un castigo.

La naturaleza eterna de la Toráh obliga a examinar nuestras comunidades y determinar si sus voluntades son genuinas y requieren nuestra consideración. ¿Tiene nuestra comunidad una voluntad particular o una preocupación que necesitamos entender y escuchar? ¿Cuál es el equilibrio entre liderar nuestra comunidad, nuestro compromiso con la halajá, y la voluntad de la comunidad de añadir una nueva faceta?

Hace unos meses visité la costa oeste de los Estados Unidos. Conversando con personas de allí frecuentemente me preguntaban sobre cómo recomendaría lidiar con guerras en el futuro, sobre la política en Israel y sobre la gran fractura presente en la sociedad israelí.

A todos les dí la misma respuesta: Tienes que saber que para muchos ciudadanos israelíes no se piensa en estos asuntos constantemente. El deseo comunitario de muchos israelíes es simplemente estar unidos. Reconfortar a los dolientes. Visitar y alegrar a los heridos. Y sentir la unidad que nos fue impuesta pero que nos ayuda a salir adelante. Esta unidad no nos fue impuesta desde arriba como una ley o un mandamiento. Es un sentimiento comunitario que ha surgido espontáneamente de la ciudadanía de Israel. Y este sentimiento añade una importante faceta al mundo de emociones y sentimientos de los ciudadanos de Israel. Además, según mi análisis de la interpretación de Shadal, también añade una importante capa de nuestra “עבודת ה. No debemos ignorar este inspirador sentimiento comunitario, sino entender cómo añade una importante dimensión de la comunidad a cada uno de los individuos y al entender cómo servir a Dios.

 בשורות טובות, ישועות ונחמות.