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El significado de la palabra kadósh

by Rabbi Avi Weiss (Posted on May 9, 2024)
Topics: Kedoshim, Sefer Vayikra, Spanish, Torah

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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¿Cómo se puede conseguir alcanzar el estatus de kedushá (santidad), mandado en la pérashá Kedoshím? (Levítico 19:2)

Algunos mantienen que el camino hacia la santidad es separarse del mundo real. Suprimir el cuerpo es la única manera en la que el alma puede elevarse.

El Rav Yosef Dov Soloveitchik resalta que este es el método predominante de la mayoría de comunidades religiosas. El ish ha-dat, la persona religiosa universal, como la denomina el Rav Soloveitchik, es la figura religiosa que ve el escape del cuerpo como un prerrequisito de la lucha espiritual.

Hay un enfoque de la kedushá más típico judío. Este sugiere que el cuerpo no se debe ni vilificar ni glorificar. Cada aspecto de la actividad física humana se debe santificar. Esto, escribe el Rav Soloveitchik, es la meta del ish halajá (el hombre halájico). Aplicar la ley judía a cada aspecto de la vida humana, ennobleciendo y sí, “kedushificando”, cada uno de nuestros esfuerzos.

Este análisis saca a la luz que en nuestro método se usan los conceptos de kódesh y jol (comúnmente traducidos como “sagrado” y “profano”). Algunos judíos ortodoxos piensan que disciplinas del saber que no son puramente Toráh son simplemente jol (profano). Jol es solo útil cuando nos ayuda a entender mejor kódesh. Por ejemplo, con la química se puede evaluar mejor la cashrút de diferentes comidas. Puede estudiarse la lengua para ser visto como un occidental culto y así la Toráh será más respetada. O, uno estudia medicina para proveer para la propia familia o hacer caridad. En cada uno de estos ejemplos, jol no es intrínsecamente kódesh y nunca podrá transformarse en kódesh.

El ish halajá entiende la kedushá de manera diferente. Cada materia, sea quimica, lengua, o medicina, son todas potencialmente aspectos de la Toráh. Como el Rav Avraham Itzják Hakohén Kook ha escrito: “No hay nada que no sea sagrado, solo hay lo sagrado y lo que todavía no es sagrado.” Si se estudia la Toráh de una forma intensa, dará un nuevo sentido, una nueva dirección, un nuevo propósito y al final, santificará el jol. Jol no es un estatus permanente; se puede transformar en kódesh.

Para el ish halajá no hay nada en este mundo, vacío de la huella de Dios. La forma en que uno ama, la forma de hacer negocios, la forma de comer, no son menos santas que rezar, estudiar o ayunar.

Para el ish ha-dat, el movimiento es de este mundo, el mundo del cuerpo y el alma, al mundo venidero, hacia el mundo del alma pura. La muerte es una liberación de la prisión del cuerpo. Esta filosofía es adoptada por muchos fundamentalistas cristianos y musulmanes. Para ellos, la redención viene con la muerte. Esta manera de abordar la vida ha sido usada en partes del mundo árabe para inducir a varones jóvenes e incluso a mujeres a convertirse en hombres bomba. “Mátate”, se les dice a estos jóvenes, “y mata a innumerables personas inocentes y recibirás el verdadero premio de la vida después de la muerte”.

Para la Toráh, el movimiento es el opuesto, de otro mundo a este mundo. Llevar las enseñanzas de la Torá, del otro mundo, y aplicarlas en este mundo, santificando cada aspecto de la vida humana. Para la Toráh, la santificación definitiva se da viviendo una vida de ética con Toráh en cada instante. Este es de hecho el desafío de la perashá de esta semana — kedoshím tihiu, seréis santos.