Today is July 19, 2024 / /

The Torah Learning Library of Yeshivat Chovevei Torah

Soledad en la cima

by Dr. Michelle Friedman, MD (Posted on June 18, 2024)
Topics: Behaalotecha, Sefer Bamidbar, Spanish, Torah

Print Friendly, PDF & Email

https://pixabay.com/photos/woman-hiking-mountain-girl-person-6010056/

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

To read this post in English, click here

El capítulo 11 de la Perashát Behaalotejá golpea al lector con la descripción de la extraña vida de Moshé Rabenu. El problema empieza con su rebaño, los antiguos esclavos recién liberados, refunfuñando justo después de la milagrosa noche del éxodo. La insatisfacción del pueblo empeora con una letanía de reminiscencias nostálgicas acerca de las delicias que disfrutaban en Egipto y seguida por una patético bombardeo de quejas sobre el maná. El sonido de Bené Israel llorando por la comida empuja a Moshé al más absoluto punto bajo de su vida y clama a Dios (Números 11: 11- 15):

¿Por qué has hecho mal a tu siervo y por qué no he encontrado favor a tus ojos al poner la pesada carga de este pueblo sobre mi? ¿Concebí yo todo este pueblo, les dí a luz, para que Tú me tengas que decir: ‘Súbelos a tu cuello, como la aya cuida del niño,’ a la tierra que Tú prometiste a sus padres? ¿De dónde voy a conseguir carne para todo este pueblo cuando me lloran diciendo: ‘Danos carne para que podamos comerla’? Yo solo, no puedo aguantar a este pueblo, porque es demasiada la carga para mí. Y si así Tú harás conmigo, mátame, te rezo, si he hallado gracias a Tus ojos, y que yo no vea mi mal destino.” (Basado en la traducción inglesa de Robert Alter)

¡¿Qué?! ¿Moshé Rabenu, el más grande de nuestros profetas, el hombre tan cercano a Dios que le pide ver la cara de Dios, niega su relacion especial con los Divino y pide una especie de suicidio asistido? Y para hacer esto aún más confuso, ¿por qué enmarca su desesperación en el lenguaje de la concepción, el nacimiento y el cuidado infantil?

Moshé está en su momento crítico. Sobrepasado por el manto del liderazgo usualmente dado a varones, Moshé revierte a la forma más básica de cuidado, de relación de orientación femenina – llevar un hijo en el útero, dar a luz y amamantar. Al implorar a Dios por su propia inhabilidad de llevar a cabo estos roles clásicamente femeninos, Moshé subraya las circunstancias únicas de su propio nacimiento e infancia – como Shifra y Pua, las parteras justas que protegían a las mujeres de parto, como su propia madre Yojéved que lo escondió en un moisés flotante y como su hermana Miriam colaboró con la hija de Faraón para rescatarlo del Nilo y salvarlo. Moshé está sólo y despojado, alejado del pasado de sus salvadoras femeninas, aislado de su padre biológico, enemigo mortal del Faraón/padre de su familia adoptiva y lo más reciente, abandonado por Yitró, el padre adoptivo que tan profundamente ama. Moshé está doliente por la pérdida del hombre que más ama del mundo. Solo unos pocos versículos antes, en Números 10: 29- 31, Moshé y su suegro de tantos nombres – Yitró/Horeb/Reuel – se separan. Moshé suplica a Yitró que se quede con él y que le ayude a guiar la naciente nación, pero Yitró parece firme en su determinación de volver a su casa. Desesperado, Moshe le pide a Dios, que haga lo opuesto de lo que todas esas mujeres defensoras de la vida hicieron años atrás; sacarlo de su desesperación y matarlo.

La respuesta de Dios, es que Moshé debe reunir un consejo de sabios, responde a la profundidad de la soledad de Moshé. Dios entiende que Moshé está sufriendo algo mucho más profundo que el fastidio escalante y frustrante con la incesante queja de los recién liberados hijos de Israel. La consolación de Dios se inspira en la relación previa de Moshé con su suegro Yitró. Dios sabe que, como la observación previa de Yitró al comienzo del peregrinaje de la salida de Egipto, Moshé se estaba ahogando en sus responsabilidades administrativas. Yitró le dio a Moshé su asesoramiento para crear el sistema judicial. Dios entiende que los seres humanos necesitan apoyo y compañía y que a veces pueden estar completamente solos en la cima, incluso un tzadík como Moshé quiere salir de eso. Dios entiende que la soledad puede ser mortal.

Bajo la gracia de Dios, la compasión sin juzgar y la ayuda práctica de los setenta sabios que arrimarán el hombro con sus cargas, Moshé se ve fortificado para superar los desafíos inmediatos – Eldad y Medad profetizan en medio de la gente, Miriam enferma – Moshé superará muchos otros asaltos, pero su espíritu nunca más se hundirá hasta las profundidades que se revelan en la perashá de esta semana.

La soledad no termina en BeMidbár, el Libro de los Números. De hecho, probablemente mucha más gente sufre hoy en silenciosa, oprimente soledad que en épocas pasadas. La erosión de los lazos sociales y comunitarios han sido asociados a múltiples factores – la dependencia de la tecnología, la movilidad personal que lleva a la dispersión familiar, y mucho más. Pero contactar, conectar y cuidar de otros es tan importante hoy como lo fue durante la crisis que Moshé tuvo en Behaalotejá. Que seamos todos benditos con la sabiduría y la generosidad de corazón para poder hacerlo.