Today is July 19, 2024 / /

The Torah Learning Library of Yeshivat Chovevei Torah

El liderazgo y la representación

by Rabbi Michael Gordan (Posted on June 26, 2024)
Topics: Sefer Bamidbar, Shelach, Spanish, Torah

Print Friendly, PDF & Email

https://pixabay.com/photos/chess-board-game-chessboard-4794265/

Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

To read this post in English, click here

La perashát Sheláj-Lejá contiene pocas mitzvót. De sus dos mitzvót asé, mandamientos positivos, la primera es jaláh, el mandamiento de separar una porción de una masa hecha de los cinco cereales y dársela como regalo a los sacerdotes. La Toráh introduce este concepto con la frase ״בבאכם אל-הארץ״, en castellano – “cuando llegues a la tierra.” El Sifré, un comentario rabínico temprano de los libros de Bemidbár y Devarím, apunta que mientras que ciertas mitzvót están conectadas con la entrada en la tierra de Israel, la frase aquí tiene un sentido diferente de la repetida frase en el resto de la Biblia, donde se usan las palabras “כי תבאו אל הארץ” – el mismo pensamiento expresado con palabras ligeramente diferentes. Basándose en esta diferencia, el Sifré relata que, Rabí Ishmael insiste que la obligación de separar la jaláh empezó en cuanto los judíos entraron en la tierra de Israel, y no esperaron hasta que la tierra fue conquistada y dividida entre las tribus. Para Rabí Ishmael, la llegada del pueblo judío a la tierra puede ser satisfecha por la entrada de los espías a la tierra, que representaban a todo el pueblo judío.

Este no es el punto de vista universalmente aceptado, y el debate mismo refleja el problema que vemos aumentar en las perashót de Bemidbár – ¿quién representa al pueblo judío? En la perashá de la semana que viene Kóraj se plantea la pregunta sin rodeos, pero en Sheláj lo vemos también, particularmente con la historia de los espías. En la forma en que los espías fueron seleccionados y su misión fue asignada vemos un gobierno actuando de arriba a abajo. Moisés escogió y envió los espías a Israel, ya que no era práctico que todo el pueblo judío entrase en la tierra como espías. Este grupo no es escogido por puro mérito – los doce israelitas más astutos, digamos – sino que son conscientemente escogidos para representar a cada una de las tribus que constituyen la nación. Aunque Dios a prometido la tierra a los judíos parece que el pueblo como un todo tiene que confirmar esta elección.

Cuando vuelven los espías, vemos la ambivalencia acerca del liderazgo de los judíos reflejada en cómo hacen su informe. Dado que fue Moisés quien asignó su misión a los espías, podría entenderse si se entregase su informe a una especie de comité formado por un grupo selecto – quizás los príncipes de las tribus o los setenta sabios que debían ayudar a liderar al pueblo. Ese grupo podía luego discutir lo que fue expuesto, crear una estrategia e informar al pueblo como un todo. Sin embargo, tanto Moisés como los espías parecen tomarse sus responsabilidades de representación seriamente y los espías dan su informe directamente al pueblo, sin la mediación de Moisés. Los resultados son desastrosos, como la mayoría de los espías no solo difaman la tierra de Israel, sino que también manipulan a la gente en su esfuerzo de disuadirlos de entrar en Israel.

Se puede ver la historia de los espías como una reprimenda a ciertas nociones de la democracia y al pensamiento de que la sabiduría del pueblo siempre llevará al mejor resultado. Igualmente, sin embargo, es una reprimenda al liderazgo de las élites. Los doce hombres escogidos para espiar la tierra, se nos dice, eran ראשי בני ישראל – ya líderes de los Israelitas. Aún así el 83% de ellos intentaron prevenir que su nación entrase en Israel. Si hay una lección que aprender aquí, es que el liderazgo no puede siempre alcanzar las conclusiones correctas, y que un escepticismo sano acerca de las conclusiones, es útil siempre. Al escoger a hombres prominentes, Moisés de hecho, hizo que fuese más fácil que el pueblo como un todo fuese engañado. Su acción causó que las objeciones a la conquista de la tierra de Israel tuvieran un mayor peso.

La perashá se cierra con la mitzváh de tzitzít, los flecos que atamos en las esquinas de nuestra vestimenta (interesantemente, el Sifré tambien recoge una tradición que sugiere que todos los adultos judíos, no solo los varones, están obligados a llevar tzitzít). Rashí hace un conexión explícita entre el lenguaje utilizado en los versículos de los tzitzít, que nos prohíben desviarnos tras lo que ven nuestros ojos, y el lenguaje de la misión de los espías, que usan el mismo verbo. Yo creo que tanto los tzitzít y la jalá tratan de algo un poco diferente. Después de todo, las vasta mayoría del pueblo judío no vio la tierra de Israel por sí mismos y luego se desviaron – solo se apoyaron en el informe de sus líderes. Los tzitzít y la jalá nos recuerdan a diario, de una forma que impacta nuestras necesidades más básicas, como son la comida y la vestimenta, la necesidad de recordar que la santidad y la dedicación que requieren las mitzvót, es universal y depende de nuestro comportamiento. Con esta motivación podemos evaluar más exactamente a nuestros líderes y determinar si realmente nos representan a nosotros o no y cuando tenemos que cuestionar su criterio. Esta habilidad es crucial para el normal funcionamiento comunitario desde tiempos bíblicos hasta el presente.