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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez
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¿Por qué se les prohibió a Moshé y Aharón entrar en la Tierra de Israel? ¿Qué fue tan grave acerca de golpear la roca?
Después de todo, Dios explícitamente le dijo a Moshé que tomase su bastón cuando fuese a hablar a la roca (Bemidbár 20: 8). En toda la Toráh, sólo tres veces más Dios le instruye a Moshé que tome su bastón (קח את המטה): en la zarza ardiente (Shemót 4: 17), antes de transformar el Nilo en sangre (Shemót 7: 15) y antes de golpear la primera roca (la צור, no la סלע de este caso) para que salga el agua de ella (Shemót 17: 5). En todos estos tres casos, el bastón se usa para iniciar el milagro que seguirá inmediatamente. Como Dios dice en la zarza ardiente: וְאֶת הַמַּטֶּה הַזֶּה תִּקַּח בְּיָדֶךָ אֲשֶׁר תַּעֲשֶׂה בּוֹ אֶת הָאֹתֹת, Este bastón toma en tu mano con el que harás con él las señales.
Más aún, golpear es sin duda uno de los usos comunes del bastón para hacer milagros.
Tanto en el caso del Nilo y la primera roca, el bastón inició el milagro al golpear algo. Esto también es verdad acerca de la plaga de los piojos (Shemót 8: 13).
El lenguaje de Dios, cuando informa a Moshé y Aharón de su castigo, tampoco indica que Dios esté ofendido por el golpe. Dios les dice (Bemidbár 20: 12):
יַ֚עַן לֹא־הֶאֱמַנְתֶּ֣ם בִּ֔י לְהַ֨קְדִּישֵׁ֔נִי לְעֵינֵ֖י בְּנֵ֣י יִשְׂרָאֵ֑ל לָכֵ֗ן לֹ֤א תָבִ֙יאוּ֙ אֶת־הַקָּהָ֣ל הַזֶּ֔ה אֶל־הָאָ֖רֶץ אֲשֶׁר־נָתַ֥תִּי לָהֶֽם
Porque no confiaste en Mí lo suficiente para afirmar Mi santidad a la vista de los hijos de Israel, por lo tanto no deberás liderar la comunidad a la tierra que les he dado.
Dicho de otro modo, Dios estaba decepcionado con que Moshé y Aharón no santificaron el nombre de Dios cuando extrajeron el agua. La palabra “האמנתם” traducida más arriba como “confiar” también puede significar “ser verdadero o leal,” como se puede ver en los targumím (traducciones bíblicas antiguas al arameo).1 Por lo que el problema no es que Moshé y Aharón de alguna manera desobedecieron a Dios, sino que fallaron en santificar el nombre de Dios, en un momento crítico.
Esta interpretación encaja bien con la afirmación de Rabenu Jananel (s.XI, Norte de África) citada por Ramban (s.XIII, España – Bemidbár 20: 8, s.v. חטא משה):
החטא הוא אמרם: נוציא לכם מים, וראוי שיאמרו: יוציא י״י לכם מים
El pecado consistió en sus palabras: sacaremos agua de esta roca. Deberían haber dicho que Dios sacará el agua.
El problema, según esto, no fue lo que hicieron, sino lo que dijeron. Cuando Moshé y Aharón juntaron al pueblo ante la roca, dijeron: שִׁמְעוּ־נָא֙ הַמֹּרִ֔ים הֲמִן־הַסֶּ֣לַע הַזֶּ֔ה נוֹצִ֥יא לָכֶ֖ם מָֽיִם, ¡Escuchad, rebeldes, desde esta roca sacaremos para vosotros agua!2 Lo que debían haber dicho es: “¡Dios sacará agua de esta roca!” Que se colocasen en en el centro del milagro, incluso no intencionadamente, incluso una sola vez, es suficiente para empezar una secta en torno a sus personalidades carismáticas. Para cualquiera persona que no esté a la altura de Moshé y Aharón, podríamos incluso llamar a esto un comportamiento al límite de ser depredador. Se presenta una situación en la que Dios ya no está en el centro religioso, sino que los líderes religiosos lo están. Aparte de esta falacia teológica, esto presenta la oportunidad para todo tipo de abusos.
Por esta razón, Dios prohibe, incluso a Moshé y Aharón, los dos más humildes, y los menos depredadores de todos los líderes judíos, entrar en la Tierra, donde estará el centro de la religión de los judíos para siempre. A Moshé, por lo menos, se le permite seguir con su liderazgo en el desierto, aunque desde ese momento ya no hace más milagros.
Es una perogrullada que la Toráh nunca presenta a personas sin faltas. Típicamente entendemos que esto es empoderante. Enseña que a pesar de nuestras faltas, todos tenemos el potencial de la grandeza. Además, nos urge al perdón. Incluso los más grandes entre nosotros, si Moshé y Aharón, ellos mismos, estaban sujetos a fallos, ¿cuánto más nosotros, personas comunes?
La perashát Jukát nos recuerda que hay algunos comportamientos que son intolerables en nuestros líderes. ¡Incluso comportamientos accidentales! Incluso si pasan solo una vez. El comportamiento depredador y los intentos de crear cultos a personas no se pueden tolerar. Los líderes que se comportan de esta manera, deben ser apartados de sus puestos como lo fueron Moshé y Aharón. El liderazgo del pueblo judío, antes y ahora, pertenece solo a Dios. El intento de centrar el liderazgo alrededor de personalidades humanas es una falacia tan grande que justifica deponer a los líderes que se comportan de esta manera.
[1] Los targumím de hecho parece que se inclinan por la interpretación de que el castigo fue por golpear la roca, en contra de la razón que presento yo en este comentario. Los menciono solo para resaltar su uso de la palabra האמנתם como “Porque no fuisteis verdaderos/leales a mi palabra…”
[2] La particula interrogativa ה al comienzo de la frase es misteriosa. Yo lo leo como un intensificador, pero reconozco que no conozco ningún otro ejemplo de este uso en el Tanáj sin ambigüedades.





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