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El sorprendente legado de Kóraj

by Rabbi Aaron Finkelstein (Posted on July 4, 2024)
Topics: Korach, Sefer Bamidbar, Spanish, Torah

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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Creciendo, Kóraj aparecía dos veces al año. En el campamento de verano Kóraj era un archivillano bíblico. Los campistas y el personal leían esta perashá y aprendían ciertas lecciones sobre la santidad, la envidia y el poder. En un año, que fue memorable, un grupo de monitores organizó una reunión secreta para intentar crear una estructura de liderazgo más democrática en el campamento. Se les disciplinó y explícitamente fueron comparados con Kóraj cuyo intento de arrebatar el poder a Moshé pasa a ocupar el centro del escenario en la perashá de esta semana.

Sin embargo, también recordé a Kóraj en otro contexto que no pudo haber sido más diferente. Cada año mientras voy a la sinagoga en Rosh Hashanáh, se presenta el shofár con la recitación siete veces del Salmo 47:

לַמְנַצֵּ֬חַ ׀ לִבְנֵי־קֹ֬רַח מִזְמֽוֹר׃ כּל־הָ֭עַמִּים תִּקְעוּ־כָ֑ף הָרִ֥יעוּ לֵ֝א-לֹהִ֗ים בְּק֣וֹל רִנָּֽה׃

Para el líder, de los hijos de Kóraj, un salmo. Todos los pueblos, tocad vuestras palmas, elevad vuestra jubilosa voz a Dios.

Cuando leo este salmo, siempre me pregunto, ¡¿qué hace Kóraj, o por lo menos sus hijos, en la cumbre de los rezos de Rosh Hashanáh?!

Basado en un versículo de la Perashát Pinjas, nuestros rabinos y comentaristas forjaron un epílogo mucho más sutil para la historia de Kóraj. Dentro de unas pocas semanas, leeremos el segundo censo que tiene lugar en Séfer Bemidbár. Al recapitular la rebelión de Kóraj, la Toráh nos dice:

וּבְנֵ֣י אֱלִיאָ֔ב נְמוּאֵ֖ל וְדָתָ֣ן וַאֲבִירָ֑ם הֽוּא־דָתָ֨ן וַאֲבִירָ֜ם (קרואי) [קְרִיאֵ֣י] הָעֵדָ֗ה אֲשֶׁ֨ר הִצּ֜וּ עַל־מֹשֶׁ֤ה וְעַֽל־אַהֲרֹן֙ בַּעֲדַת־קֹ֔רַח בְּהַצֹּתָ֖ם עַל־ה׳׃ וַתִּפְתַּ֨ח הָאָ֜רֶץ אֶת־פִּ֗יהָ וַתִּבְלַ֥ע אֹתָ֛ם וְאֶת־קֹ֖רַח בְּמ֣וֹת הָעֵדָ֑ה בַּאֲכֹ֣ל הָאֵ֗שׁ אֵ֣ת חֲמִשִּׁ֤ים וּמָאתַ֙יִם֙ אִ֔ישׁ וַיִּהְי֖וּ לְנֵֽס׃ וּבְנֵי־קֹ֖רַח לֹא־מֵֽתוּ׃

Los hijos de Eliab fueron Nemuel, y Datán y Abiram. Estos son los mismos Datán y Abiram, escogidos en la asamblea, que se rebelaron contra Moisés y Aarón como parte del grupo de Kóraj cuando se rebelaron contra Dios.

La tierra abrió su boca y se los tragó junto a Kóraj — cuando el grupo murió, cuando el fuego consumió a doscientos cincuenta hombres — y ellos se convirtieron en un ejemplo. Los hijos de Kóraj, sin embargo, no murieron.

Rashí (citando Sanhedrín 110a) explica:

ובני קרח לא מתו. הֵם הָיוּ בָעֵצָה תְּחִלָּה, וּבִשְׁעַת הַמַּחֲלֹקֶת הִרְהֲרוּ תְשׁוּבָה בְלִבָּם, לְפִיכָךְ נִתְבַּצֵּר לָהֶם מָקוֹם גָּבוֹהַ בַּגֵיהִנּוֹם וְיָשְׁבוּ שָׁם:

“PERO LOS HIJOS DE KÓRAJ NO MURIERON” — Ellos estaban originalmente en el complot, pero cuando la rebelión comenzó tuvieron pensamientos de arrepentimiento en sus corazones; por lo tanto un lugar alto les rodeó en el Gehinóm y allí permanecieron.

En un sentido similar, Bava Batra 74a describe los viajes de Rabah bar bar Hana, al que se le muestran diferentes sitios importantes de tiempos bíblicos. Pasó cerca de dos grietas en el suelo de las que sale humo y donde se oyen las voces de los hijos de Kóraj. ¿Qué es lo que dicen? Según el Talmud, estaban coreando y repitiendo las palabras, מֹשֶׁה וְתוֹרָתוֹ אֱמֶת – “Moshé y su Toráh son verdaderos.”

Estos textos rabínicos sugieren algo a la vez profundo e inimaginable: los propios hijos de Kóraj cambiaron de opinión. Mientras que inicialmente eran parte del complot contra Moshé y Aarón, luego cambiaron y por ello sus vidas fueron salvadas. La conjura de nuestros rabinos no es totalmente favorable. Están atrapados en un limbo, en un “lugar alto en el gehinom”, donde corean acerca de la verdad. Aún así, contemplaron la posibilidad e incluso empezaron un proceso de teshuvá, por eso fueron salvados.

Once salmos son atribuidos a los hijos de Kóraj, el más destacado es el que recitamos en Rosh Hashanáh. Estos salmos hablan del reinado de Dios pero también de los temas del perdón y de la confianza en Dios en tiempos difíciles. Resulta perfectamente lógico por lo tanto que invoquemos a los hijos de Kóraj durante los iamím noraím, un tiempo donde intentamos reflexionar y cambiar nuestros propios sentimeintos. En el momento que escuchamos el sonido del shofár, estamos intentando tener nuestro momento propio como el de los hijos de Kóraj, donde el shofár suena como una alarma y finalmente retornamos hacia la teshuvá.

Más allá de Rosh Hashanáh, los hijos de Kóraj nos enseñan que el trabajo del jeshbón hanéfesh, nuestra propia factura espiritual, es perenne. Debemos buscar siempre la verdad, evaluar y reevaluar toda situación, y preguntarnos, como hicieron los hijos de Kóraj, si quizás, hay otra manera de hacer las cosas. Tal exploración requiere una cierta valentía espiritual, porque nos puede enfrentar a un grupo grande como la asamblea de Kóraj, a elementos de nuestra educación que asumimos desde pequeños, o a nuestras antiguas creencias y tradiciones. Asombrosamente, el mayor legado de los hijos de Kóraj no es su discusión con Moshé, sino que sus hijos aprendieron de su propia experiencia. Los hijos de Kóraj nos enseñan el poder del arrepentimiento y que a la larga, este tipo de exámenes de conciencia son centrales para la supervivencia de nuestro pueblo también.