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Ver en la oscuridad: Encontrando tu visión en Shabát Jazón

by Rabbi Ysoscher Katz (Posted on August 8, 2024)
Topics: 3 Week/9 Days/Tisha B'Av, Devarim, Moadim/Holidays, Sefer Devarim, Spanish, Torah

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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez

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Esta semana, leemos la Perashát Devarím, que coincide con la tercera haftaráh de las tres Haftarót dePuranuta – las haftarót de la calamidad. Nuestros Sabios (Shulján Arúj, Oráj Jaím 428: 8, basado en la Pesiktá) instituyeron que en cada uno de los Shabatót durante las tres semanas entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av (conocidos como ben hametzarím o las “tres semanas”), leemos la haftaráh que habla de la reprimenda y la inminente calamidad de la destrucción del Bet HaMikdásh. Este Shabát, el Shabát Jazón, siempre cae en el Shabát antes de Tishá BeAv, sentando el tono para el solemne día de duelo.

El nombre Shabát Jazón viene de las palabras de apertura de la haftaráh, en la que Ieshaiáhu (Isaías) relata la visión que recibió de Dios, reprendiendo severamente a los judíos en el tiempo de Judá y Jerusalén por alejarse de Dios. Ieshaiáhu habla en términos muy fuertes, comparando al pueblo judío con una ramera, ya que no es fiel a Dios. La visión es desoladora y convenientemente es leída justo antes de Tishá BeAv, cuando la trágica visión de la destrucción y el exilio se hizo realidad debido a que los judíos no enmendaron sus caminos. Esta haftaráh deja con razón al lector abatido, recordando la gran pérdida del Bet HaMikdásh y de las sombrías realidades del exilio.

Sin embargo, el Rabino Leví Itzják de Berditchev (véase Likuté Sijót vol. 29 pág. 18) ofrece una lectura diferente de la haftará de esta semana. Él sugiere que el Shabát Jazón – “el Shabát de la visión” – no es llamado así por la visión de la calamidad de Ieshaiáhu, sino porque es en este Shabát, justo antes de Tishá BeAv, cuando a cada persona se le garantiza una visión del Tercer Bet HaMikdásh.

¿Cómo podemos entender esta perspectiva?

Hace tres semanas, en la Perashát Pinjás, leemos la primera Haftaráh dePuranuta. La haftaráh, tomada del capítulo 1 de Irmiáhu (Jeremías) describe cómo Dios muestra a Irmiáhu una rama de almendro y le pregunta qué ve. Cuando la identifica correctamente, Dios le dice הטבת לראות – “has visto bien”. El Radák (Irmiáhu 1: 11), preocupado por la naturaleza de esta pregunta, y la respuesta de Dios, explica que Dios de hecho le mostró a Irmiáhu una rama desnuda. Lo que es excepcional acerca de la respuesta de Irmiáhu, digna de alabar, fue su habilidad para ver lo que todavía no había brotado.

Se podría sugerir que a pesar de que todas estas tres haftarót explícitamente hablan de la inminente destrucción y del exilio, esta haftará asienta el tono y nos desafía a encontrar la visión en medio de la ausencia de las siguientes semanas.

El Netivót Shalóm (Maamarím al Ben HaMetzarím – Mashmaút HaAvelút 3, pág. 293) escribe preciosamente acerca de este periodo de las “tres semanas”. Apoyándose en el proceso de sembrar, expone:

ה‎כלל הידוע בזריעה: כדי להצמיח צריך גרעין הזרע להרקב לגמרי עד שלא תשאר בו כי אם קוסטא החיותא ואז הוא מתחיל להצמיח מחדש…היינו שהחשך הזה אין תכליתו חשכות, אלא הוא העדר שתכליתו צמיחה, שממנו מתחיל בנין

Una conocida regla acerca de cómo sembrar con éxito, para que crezca bien la semilla de una planta, es que se debe pudrir completamente hasta que no quede ni el más pequeño resto de vida, y solo luego podrá germinar la planta de nuevo…. Osea, es decir, que el propósito de la oscuridad (la destrucción del Templo y las 3 semanas en general) no es la oscuridad, sino más bien es, el vacío cuyo propósito está germinando, la nueva construcción que está a punto de empezar.

No es incongruente que la visión del Tercer Bet HaMikdásh surja específicamente de la culminación de Shabatót donde leemos la visión de su destrucción. De hecho es a través de la destrucción, que somos capaces de empezar a contemplar la reconstrucción. En medio de la mayor pérdida, el mayor vacío, descansa el potencial para el mayor crecimiento, el mayor renacimiento. Quizás estas tres haftarót fueron seleccionadas no solamente porque hablan de la destrucción, y para estar de luto por lo que ya no existe, sino para desafiarnos y animarnos a revelar la redención dentro de la destrucción.

Estamos pasando por tiempos oscuros, no solo por el recuerdo de la destrucción del Templo en estas tres semanas, sino además porque, como sabemos bien, hemos tenido un año lleno de desafíos para el pueblo judío en Israel y en el resto del mundo.

Quizás podemos aprender con la haftará de esta semana y las dos que la preceden a recordar y aceptar el desafío de tener la visión dentro de la ausencia, de encontrar la luz en medio de la oscuridad.

El Talmud (Yerushalmí Iomá 1: 1) dice que en cada generación en la que el Bet HaMikdásh no es reconstruido, es como si hubiese sido destruido en esa misma generación. Mientras que no podamos ni siquiera empezar la construcción del nuevo Bet HaMikdásh, podemos crear y comprometernos con la visión de una realidad, que pueda llevar a nuestra redención. No hay una fórmula mágica para alcanzarla, pero debemos al menos tener la visión de dónde podríamos estar ya.

Trabajemos para desarrollar una visión de lo que podría ser – una visión de paz – una visión de la reconstrucción. Ojalá todos podamos comprometernos con hacer que nuestra visión se haga realidad cuanto antes en nuestros días. Sea este Shabát, no de una visión de destrucción y oscuridad, sino uno que dé lugar a la gran luz de la redención.