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Traducido por Balbino Cotarelo Núñez
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Hace años di una clase cobre elul en YCT aplicando los principios del comportamiento humano a la teshuvá. Irónicamente, yo mismo nunca adopté las formas de comportamiento que sugerí. No rompo una goma elástica cuando digo lashón hará, o me premio a mi mismo con chocolate cuando lo evito. Saber cómo cambiar no significa que estoy dispuesto a hacer lo necesario para cambiar. Intento cambiar, me prometo a mi mismo y a Dios que cambiaré, pero raramente sigo los pasos para que el cambio se convierta en una realidad.
Increíblemente, la intención de cambiar parece ser todo lo que se pide de nosotros en la perashát teshuvá, el pasaje de la perashát nitzavím que los sabios asocian con la mitzváh de la teshuvá (Dev. 30: 2- 3):
וְשַׁבְתָּ עַד־ה‘ אֱ-לֹהֶיךָ וְשָׁמַעְתָּ בְקֹלוֹ כְּכֹל אֲשֶׁר־אָנֹכִי מְצַוְּךָ הַיּוֹם אַתָּה וּבָנֶיךָ בְּכָל־לְבָבְךָ וּבְכָל־נַפְשֶׁךָ׃ וְשָׁב ה‘ אֱ-לֹהֶיךָ אֶת־שְׁבוּתְךָ וְרִחֲמֶךָ וְשָׁב וְקִבֶּצְךָ מִכָּל־הָעַמִּים אֲשֶׁר הֱפִיצְךָ ה‘ אֱ-לֹהֶיךָ שָׁמָּה׃
Retornarás a Dios, y tú y tus hijos oirán la voz de Dios con todos vuestros corazones y almas, así como te mando este día, entonces Dios hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido el Señor tu Dios allí.
Después de un riguroso castigo (Devarím 28: 15-48), los judios deben retornar a Dios. ¿Cómo? Escuchando la voz de Dios. Normalmente esta frase se refiere a la obediencia, así que quizás a pesar de todo es necesario un cambio de comportamiento. Sin embargo, después de que la Toráh describe la redención, dice (30: 6- 8),
וּמָל יְהוָה אֱ-לֹהקיךָ אֶת-לְבָבְךָ, וְאֶת-לְבַב זַרְעֶךָ: לְאַהֲבָה אֶת-יְהוָה אֱלֹהֶיךָ, בְּכָל-לְבָבְךָ וּבְכָל-נַפְשְׁךָ…וְאַתָּה תָשׁוּב, וְשָׁמַעְתָּ בְּקוֹל ה’; וְעָשִׂיתָ, אֶת-כָּל-מִצְוֹתָיו…
Y circuncidará el Señor tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma… Entonces tú volverás, y oirás la voz del Señor, y pondrás por obra todos sus mandamientos…
Como parte de la transformación en teshuvá, Dios circuncidará nuestros corazones y por fin cumpliremos las mitzvót. Esto contiene, por lo menos la sugerencia, de que cumplir las mitzvót no es una condición para la teshuvá, sino solo escuchar la voz de Dios.
Los Rabinos confirman esto en un midrásh acerca de Cain y Adam. Dicen (Vai. R. 10: 5)
כיון שיצא פגע בו אדם הראשון אמ’ לו מה נעשה בדינך, אמ’ לו עשיתי תשובה ופירשתי. כיון ששמע אדם הראשון כך התחיל טופח על פניו, אמ’ כל כך היא כוחה שלתשובה ולא הייתי יודע.
Cuando [Cain] lo dejó [a Dios], se encontró con Adam [su padre]. Le preguntó: ‘¿Qué fue decidido?’ Él le dijo: ‘Hice teshuvá y fue indultado.’ Cuando Adam oyó esto, empezó a golpearse la cara. Dijo: ‘¡Tal es el poder de la teshuvá y yo no lo sabía!’
Todavía es demasiado pronto para Caín, para que pueda haber hecho algo, o cambiado su comportamiento. Su conciliación verbal, aparentemente, es suficiente. ¿Cómo puede ser tan fácil?
En mi experiencia, la verdadera intención puede llevar al cambio. Pero me refiero a una intención habitual, constante: tefiláh be-cavaná (la intención correcta).
Un ejemplo: jonén ha-dáat (“da el conocimiento”), la cuarta bendición de shemonéh ésreh, a veces me preocupa. El Talmud (Ber. 29a, Meg. 17b) dice que pedimos ayuda para distinguir entre el bien y el mal. Pero yo tengo un secreto inconfesable. Yo de hecho sé lo que está bien y lo que está mal. La col demamá dacá (voz susurrante) dentro de mi cabeza, con frecuencia me dice qué es lo correcto. Yo frecuentemente la anulo con excusas. Así que… ¿por qué rezo?¿Para qué sirve saber lo que está bien y lo que está mal si frecuentemente escojo hacer el mal?
El rey Salomón sienta las bases para pedir sabiduría a Dios (Reyes I 3: 9). Él pide por לֵ֤ב שֹׁמֵ֙עַ֙ לִשְׁפֹּ֣ט אֶֽת־עַמְּךָ֔ לְהָבִ֖ין בֵּֽין־ט֣וֹב לְרָ֑ע un corazón que escucha y entiende a los demás. Cuando consigo un jonén ha-dáat ahora, pienso sobre las personas que más me han irritado últimamente, intento entenderlos y pido ayuda. ¡Aquí es donde llega la teshuvá! Cuando más me concentro en esto, más se dulcifica mi mal genio. También hace más fácil que pida perdón a aquellos a los que necesito pedírselo. Reservar tiempo cada día para comprender a los demás me facilita llevarlo a la práctica. La frecuente repetición le da claridad y lo mantiene presente en mi mente.
La teshuvá no es un momento. Es una intención alimentada por muchos recordatorios diarios en la tefiláh. Puede que no esté preparado para abrazar una teshuvá proactiva. Pero puedo usar mis hábitos, especialmente la tefiláh, para reforzar mi intención de cambiar y dejar que la consciencia de ello me traiga la teshuvá.





Daf of the Day



